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miércoles, 29 de agosto de 2012

Juegos paralímpicos

Comportamiento humano:
Por qué los Paralímpicos son la verdadera hazaña y atraen menos atención
Raúl Fain Binda
BBC Mundo
 
 
A fin de cuentas, somos cada vez más numerosos quienes pensamos que el espíritu olímpico está mejor representado en los Juegos Paralímpicos del Dr. Ludwig Guttmann que en los tradicionales del barón Pierre de Coubertin.
Coraje, determinación, espíritu de sacrificio y exaltación de la voluntad sobre las limitaciones físicas, esos son los valores que inspiran a una buena mayoría de los atletas paralímpicos… algo que ya no es tan cierto de los olímpicos.
También surge la reflexión opuesta: dar a los paralímpicos la misma cobertura y atención que a los olímpicos tal vez signifique ceder ante el gigantismo del mundo del espectáculo, la superficial adoración de personajes vacuos cuyo mérito consiste en saltar más alto, o correr más rápido, tal vez con malas artes.
Los pioneros del olimpismo no pretendieron crear héroes populares, ni ofrecer un espectáculo de masas: se conformaban con difundir una ética del esfuerzo, destinada a cimentar la amistad de los pueblos a través del deporte.
 
Nueva realidad
La rápida evolución del deporte internacional, paralela al desarrollo de los medios de comunicación, creó una nueva realidad. En los paralímpicos todavía no parece "natural" la idolatría, el fetichismo que nos lleva a salivar ante las imágenes del Adonis de turno que gana más oros.
Como público, consideramos a los Juegos Olímpicos un espectáculo, pero aún conservamos un respeto instintivo por los Paralímpicos, que siguen siendo una aventura del espíritu: nos avergonzaría si Oscar Pistorius, por ejemplo, se convierte en símbolo sexual, en vez de representar rebeldía ante la adversidad.
Para apreciar el panorama en perspectiva, es necesario retroceder hasta 1948, cuando se realizaron los Juegos Olímpicos de Londres.
 
Viaje al pasado
Ludwig Guttmann, un médico alemán que llegó a Gran Bretaña en 1939, huyendo del nazismo, había revolucionado durante la guerra el tratamiento de veteranos con lesiones de columna vertebral.
En vez de sedarlos y envolverlos en un corsé de yeso (así se acostumbraba, para que estuvieran quietitos y calladitos mientras agonizaban), Guttmann los puso nuevamente en contacto con el mundo exterior, curando sus llagas, ejercitando sus músculos, estimulando su percepción, devolviéndoles la voluntad de lucha para superar sus limitaciones.
Para impedir que se compadecieran de sí mismos, les dio un proyecto: explorar los límites de su discapacidad, desafiando los inconvenientes y dificultades.
Uno de sus recursos consistió en organizar torneos de lanzamiento de jabalina y de baloncesto utilizando sillas de ruedas, a los que invitó a pacientes de varios hospitales, coincidiendo con los juegos de Londres de 1948.
 
Los primeros paralímpicos
Guttmann siguió organizando anualmente los Juegos Stoke Mandeville (el nombre de su hospital), que alcanzaron una gran repercusión internacional.
En 1960 se realizaron en Roma, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de ese año: ahora esos se consideran los primeros Juegos Paralímpicos, por una decisión que el Comité Olímpico Internacional tomó en 1984.
Uno de los rasgos más característicos de la personalidad de Guttmann fue tratar a sus pacientes como adultos responsables, capaces de tomar decisiones por sí mismos y de reafirmar su dignidad a través de los movimientos de los que eran capaces, en vez de compararse de continuo con personas hábiles.
Y eso fue justamente lo que facilitó el desarrollo paulatino de los Juegos Stoke Mandeville y, luego, de los Paralímpicos, que recibieron un impulso definitivo en 1988, al realizarse inmediatamente después de los ordinarios.
La tarea de tratar con respeto a los discapacitados, sin mostrar condescendencia, es tan delicada y difícil que nos parece casi increíble que haya sido posible en un ámbito dominado por la prepotencia y el exitismo.

Mayor pureza
Los discapacitados rechazan la compasión ajena y el sentimentalismo, como habrán podido apreciar quienes vieron la película sobre la vida (y muerte) del tetrapléjico Ramón Sampedro, interpretada por Javier Bardem.
En esto, hasta resulta bueno que no demos a los paralímpicos la misma importancia que reconocemos a los juegos ordinarios, porque significa que aún no han sido contaminados totalmente por el profesionalismo, el triunfalismo, el nacionalismo: no necesitamos decir "mis parapléjicos son más rápidos que los tuyos", ni llevar una cuenta tan exhaustiva de las medallas por país.
Tampoco estamos pendientes de las palabras del atleta paralímpico, de su capacidad de seducción, de su belleza, de su vida privada.
Tanto mejor. Cuando nos interesemos por esas cosas habrá que preguntarse por qué estamos dando tanta importancia a los Juegos Paralímpicos.

Evolución deportiva
Los expertos en el desarrollo de los deportes señalan cuatro etapas bien diferenciadas: fundación, evolución explosiva, meseta y finalmente estancamiento o declinación.
Esta clasificación es específica del rendimiento atlético, de la mejoría de las marcas, que tiene que ver con el número de atletas que compiten, pero también coincide con la trayectoria de la organización, del interés que ese deporte despierta en el público.
En el caso de los Paralímpicos, estaríamos en plena evolución explosiva, mientras que los Olímpicos ordinarios estarían en la meseta de su evolución, en la que el avance es lento, aunque sostenido por el auge de la televisión.
(Conviene recordar que la "explosión" del rendimiento atlético en el deporte internacional entre 1970-1990, digamos, también tuvo que ver con el dopaje y los programas oficiales de fomento en varios países.)
Madurez relativaLa gran diferencia en lo que respecta a la evolución (de marcas tanto como de organización) es que los Olímpicos tienen un "fondo de acceso" que abarca a gran parte de la humanidad, mientras que el "arco genético" (así lo llaman algunos) de los Paralímpicos no pasaría de unos 100 millones, o menos.

Visto esto, el hecho de que en estos Paralímpicos participen 4.200 atletas, en comparación con alrededor de 10.000 de los Olímpicos, refleja la gran importancia y reconocimiento que aquellos han alcanzado en poco tiempo.
Y con el reconocimiento también llegan las tentaciones.
Una de las formas de medir la madurez del deporte paralímpico es el paulatino aumento de los casos comprobados de dopaje y algunas técnicas de estímulo que han sido prohibidas pero son difíciles de probar.
Una de ellas, llamada "boosting" (descarga eléctrica en el escroto, ajuste excesivo de las piernas, quebrar un dedo del pie, retener líquido en la vejiga, etc.), es utilizada para aumentar la presión sanguínea y por consiguiente el rendimiento de atletas que tienen una lesión que afecta su médula espinal y que compiten en sillas de ruedas.
Se ha comprobado que esta técnica (este asalto al organismo) permite incrementar 10% el rendimiento de atletas que corren el maratón en silla de ruedas.

Tentaciones y temple
Y con esto también llegamos a otro punto relevante: los atletas paralímpicos tienen las mismas tentaciones que los olímpicos. En esto Guttmann tuvo razón desde el principio.
Estas tentaciones se incrementarán a medida que se extienda el profesionalismo y la inversión de empresas y gobiernos pase a ser el principal medio de vida de los atletas paralímpicos.
Por ahora el equilibrio es razonable, lo cual permite, por ejemplo, que los atletas que correrán con Oscar Pistorius toleren la participación de un hombre que, por la naturaleza de sus dos prótesis, que le permiten competir con atletas sin discapacidad en los Juegos Olímpicos, tendría una obvia ventaja relativa.
"No importa", dice el británico Jonnie Peacock, que sólo tiene una prótesis: "Oscar tendrá una ventaja hacia el final, por el impulso y la elasticidad de sus hojas, pero yo la tendré al comienzo, por el mayor agarre de mi pierna buena".
Ese es el verdadero espíritu olímpico.

Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/08/120824_paralimpicos_importan_lalo_rg.shtml

miércoles, 8 de agosto de 2012

Bolt: anatomía de un record

Usain Bolt reúne las tres cualidades clásicas de unos juegos olímpicos: citius altius fortius. Después de correr los 100 metros lisos en tan sólo 9,63 segundos, el atleta jamaicano todavía es el más rápido, el más alto y el más fuerte del mundo.


A pocos días de cumplir los 27 años, el plusmarquista se encuentra en la edad de máximo rendimiento deportivo sobre pista, según un estudio publicado el año pasado en la revista Age. “El nacimiento marca el rendimiento deportivo, alcanza su máximo a los 26 años, y luego disminuye hasta el día de su muerte”, explica a SINC Jean-François Toussaint, científico francés del Instituto de Investigación Biomédica y Epidemiología del Deporte (IRMES) y coordinador del trabajo.
En los juegos olímpicos, alcanzar un tiempo récord se ha convertido en toda una hazaña. “Ya se han conseguido el 99% de los récords mundiales y, si prevalecen las condiciones actuales, la mitad de ellos no mejorarán mucho más de un 0,05% en 2027”, escribe Toussaint en otra de sus publicaciones. El trabajo, publicado en PLoS ONE, analizó 3.263 récords mundiales desde la celebración de la primera competición olímpica de la era moderna hasta Pekín 2008. Según las conclusiones, los récords fueron habituales entre 1896 y 1968, pero a partir de entonces empezaron a disminuir.
Por si fuera poco, el mismo centro de investigación demostró que en el 64% de las pruebas de atletismo no ha habido mejoras desde 1993, después de analizar los resultados individuales de los mejores deportistas durante el último siglo para establecer una ‘ley de progresión’.
Centésima arriba, centésima abajo, las previsiones estadísticas varían mucho en función del factor que se tenga en cuenta para predecir una nueva marca. Reza D. Noubary, matemático de la Universidad de Bloomsburg (EE UU), calculó que el récord de los 100 metros lisos alcanzaría los 9,40 segundos hacia el año 2040. “Creo que Bolt se podría haber superado si hubiera trabajado el tiempo de reacción. Él está de acuerdo conmigo en que el récord mundial se parará en los 9,40 segundos”, dice a SINC Noubary.

Pero su investigación no evalúa los límites fisiológicos del cuerpo humano. En cambio, Mark W. Denny, investigador de la Universidad de Stanford (EE UU), asegura que se podría predecir la velocidad máxima si se tuvieran en cuenta la fisiología y la mecánica de la locomoción. El científico estadounidense publicó en 2008 un trabajo sobre los límites en galgos, caballos y humanos: “La locomoción de las piernas es un proceso muy complicado”, escribe al principio de su trabajo. Más adelante se refiere al velocista jamaicano y califica sus marcas como “pequeñas mejoras sobre récords anteriores en 100 metros y 200 metros lisos”.
A día de hoy, la mejora de la forma física es más decisiva en unas pruebas que en otras. En el caso del atletismo, el aumento del rendimiento deportivo depende más del equipamiento –como las zapatillas– y la biomecánica de la persona. “La amplitud y la frecuencia de las zancadas tienen que ir muy unidas”, aclara a SINC Joan Antoni Prat, profesor de INEFC en Lleida, y uno de los creadores del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, en la provincia de Barcelona.
El límite del ser humano existe y está representado por las propias estructuras fisiológicas, dice Piero Galilea, médico del CAR. “Lo difícil es saber dónde está”, añade.
Las fronteras físicas de Usain Bolt son 1,95 metros de altura y 94 kilos de peso. “Aunque tenga que movilizar mucha masa, las piernas largas son una ventaja biomecánica por el efecto de palanca”, aclara el doctor Joan Ramon Barbany, profesor de fisiología del ejercicio de la Universidad de Barcelona (UB).
El matemático Noubary coincide: “Usain Bolt es el ejemplo perfecto que combina las ventajas mecánicas de un hombre alto con las fibras de contracción rápida de un hombre pequeño”. Aparte de la forma física, los expertos señalan que hay otros parámetros que también influyen en las competiciones deportivas, como la dotación genética del atleta.
Los últimos resultados del mapa genético sobre la salud y el rendimiento humanos, publicado en la revista Medicine and Science in sports and exercise en 2009, reunieron 239 variabilidades genéticas relacionadas con la excelencia deportiva, 52 más que en el informe anterior. Algunas de estas expresiones incluyen fenotipos relacionados con la presión sanguínea, la morfología del corazón, y el metabolismo de la insulina y la glucosa.
Los 35 laboratorios acreditados por la Agencia Mundial Antidopaje investigan desde hace años cómo detectar el dopaje genético. Desde los juegos olímpicos de Atenas 2004, el Comité Olímpico Internacional (COI) guarda las muestras de los deportistas durante ocho años por si durante ese tiempo se ha desarrollado alguna técnica que permita detectar sustancias que no se pudieron identificar en su momento.
“Un récord mundial se observa con lupa en una competición internacional”, remarca Jordi Segura, director del Laboratorio de Control Antidopaje del Instituto de Investigación Hospital del Mar (IMIM), y miembro de la comisión médica del COI. Admite a SINC que se siente más justiciero que policía: “Nuestro espíritu no es perseguir al que se dopa, sino garantizar que el que no se dope puede competir con igualdad de oportunidades”.
Uno de cada dos deportistas pasa un control antidoping durante unos juegos olímpicos. Todos los medallistas y los cinco primeros deportistas de la clasificación no se salvan de pasar este tipo de pruebas. Días después de la carrera, el COI descalificó al velocista Ben Johnson después de ganar los 100 metros lisos en los juegos olímpicos de Seúl 1988.
“Todos vimos cómo Ben Johnson se giró con aparente superioridad antes de cruzar la línea de meta para mirar a Carl Lewis –recuerda Segura–. Tanto la victoria como el positivo tuvieron un impacto mundial, y a partir de entonces el dopaje pasó a ser conocido por la opinión pública”.
Segura acepta que las federaciones de ciclismo y de atletismo son las que hacen más controles ya que “en los deportes individuales la ventaja que puede alcanzarse con el dopaje es más definitiva para alcanzar el triunfo que en un deporte colectivo”.
Además de los seres humanos, correr es una estrategia evolutiva que practican más animales. “Los galgos y los caballos de pura raza son fruto de una presión selectiva muy fuerte”, cuenta Denny en su análisis comparativo de estos mamíferos con los humanos.
Galilea añade al cóctel del éxito la agresividad para rendir al máximo. Lo ejemplifica con la carrera deportiva del ciclista Lance Amstrong, de quien dice era un “controlador absoluto del pelotón”, donde nadie se podía mover sin su permiso. “En situaciones de emergencia, las personas responden de una forma imprevisible e incontrolable porque están presionadas por el factor psicológico de la oportunidad del momento”.
Prat explica que en el mundo del deporte se habla del “estado de gracia”, como en flamenco se habla de ‘duende’ y de ‘flow’ en el hip hop. El caso es que en muchas ocasiones, los récords mundiales no se baten en unos juegos olímpicos porque es muy difícil conseguir el máximo rendimiento a todos los niveles para el día de la competición. “Somos de una complejidad tan grande, que nadie conoce los límites del ser humano”, dice Prat.
Algún día se acabarán los récords mundiales, coinciden todos. Pero en los principios fundamentales del olimpismo no entra batirlos. En la carta olímpica se exalta “una filosofía de vida, que combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu”. Quién sabe si a Usain Bolt también le dijeron de pequeño que lo importante no era ser el primero, sino participar. (Fuente: SINC)
fuente:http://noticiasdelaciencia.com/not/4867/anatomia_de_un_record/