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viernes, 15 de febrero de 2013

Extraños en un ascensor


Comportamiento en el ascensor. 
Es uno de los viajes que muchos de nosotros hacemos con más frecuencia al día. Y, sin embargo, cuando lo hacemos, no podemos evitar experimentar una cierta sensación de ansiedad. Se trata nada más y nada menos que del viaje en ascensor, un recorrido que a pesar de durar unos pocos segundos nos suele resultar ligeramente incómodo.



"Casi todos nos encerramos en nosotros mismos. Entramos, presionamos el botón y nos quedamos perfectamente quietos", explicó Lee Gray, investigador de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos. Tal es el interés que despierta en Gray el estudio y análisis de esta actividad que la gente lo llama "el hombre del ascensor".
"El elevador se convierte en un espacio interesante, en donde las normas de comportamiento se vuelven extrañas", explica. "Son ámbitos socialmente curiosos a la vez que muy raros".
Las conversaciones que comenzaron en el hall tienden a extinguirse rápidamente en la densa atmósfera del ascensor. Por lo general entramos y nos damos vuelta para ponernos de frente a la puerta. Si alguien más entra, puede que tengamos que movernos. Y aquí es donde los pasajeros comienzan a hacer -sin pensarlo- una seguidilla de movimientos semejantes a los pasos de un baile preestablecido.

El baile del ascensor
Al igual que en los puntos en los dados, la gente tiende a pararse en un lugar específico.
Cuando estamos solos podemos hacer lo que queremos: la pequeña caja es toda nuestra.
Si hay dos personas, cada uno se ubica en una esquina. Pararse en diagonal, es la forma de crear la mayor distancia posible.
Cuando entra una tercera persona, de forma inconsciente formamos un triángulo. Y, cuando se incorpora una cuarta persona, cada uno se para en una esquina. En caso de que ingrese una quinta, la desafortunada siempre se tiene que situar en ese incómodo centro del ascensor.
A partir de aquí, la cuestión se complica. Las personas que ingresen en ese momento deberán medir la situación apenas se abran las puertas y tomar una decisión inmediata. Una vez dentro, el protocolo para la mayoría es simple: mirar hacia abajo, o al teléfono.

¿Por qué nos comportamos de forma tan extraña en esta caja que sube y baja?
 "Uno no tiene espacio suficiente", dice Babette Renneberg, psicóloga clínica de la Universidad Libre de Berlín. "Por lo general, cuando nos juntamos con otra gente, dejamos entre persona y persona una distancia de por lo menos un brazo. Y eso no es posible en la mayoría de los elevadores, por eso nos encontramos en una situación muy inusual. Es poco natural".
En un espacio tan pequeño y encerrado se vuelve vital, dice, actuar en una forma que no pueda ser interpretada como amenazadora, rara o ambigua. La manera más fácil de lograrlo es evitando el contacto visual.

El miedo al encierro
Pero hay algo más. "En alguna parte de nuestra mente nos sentimos ligeramente ansiosos", dice Nick White, un oficinista de Nueva York que tuvo la mala suerte de quedarse atrapado en un ascensor durante cerca de 40 horas. "No nos gusta estar encerrados. Queremos salir del elevador lo antes posible porque es un lugar un poco repulsivo".
Durante su agonía, White empezó a pensar en otro espacio encerrado que tenemos escondido en algún lugar de nuestra mente: una tumba.
Sería comprensible que White se negara a subir otra vez a un elevador. Pero si trabajamos en una ciudad y no nos conformamos con un trabajo de recepcionista, ésta no es una alternativa. "Siempre me acuerdo de lo que pasó cuando me subo a uno", admite. "Es algo sobre lo que tienes muy poco control".
Lee Gray, de la Universidad de Carolina del Norte, concuerda que esta sensación de no tener control sobre algo es la principal causa de ansiedad. "Te encuentras dentro de una máquina que se mueve y que no controlas. No puedes ver el motor y no sabes cómo funciona", señala.

Medio seguro
Esta sensación de pasividad y de estar en las manos de una máquina es más intensa en la era de los ascensores "inteligentes", que no tienen botones.
Después de pasar por un control de seguridad o de apretar un botón en un tablero central, los pasajeros se dirigen hacia un ascensor que está programado para detenerse en el piso al que van, sin necesidad de que éste presione ninguna tecla. El sistema está diseñado para reducir el número de paradas innecesarias. Aunque es un sistema más eficiente, no todo el mundo se siente cómodo con él.
Pese a que generan una cierta dosis de ansiedad, Gray asegura que los ascensores -inteligentes o no- son más seguros que los autos, y mucho más seguros aún que las escaleras mecánicas. "Es de hecho uno de los medios de transporte más seguros. Si miras a los miles de millones de viajes que hacen al año, verás que hay muy pocos accidentes".
Todos lo sabemos, y por eso seguimos tomándolos a diario, a pesar de que nos hagan sentir un poco nerviosos.
"Aprendimos que podemos subirnos a un ascensor sin correr riesgos", dice Renneberg. "De alguna manera es el triunfo del racionalismo por sobre nuestros instintos más animalísticos".
Quizá la próxima vez que viajemos en uno, podamos reflexionar sobre esta idea. Eso sí, ni se le ocurra compartirla con sus compañeros de viaje.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12306101

lunes, 29 de octubre de 2012

Lo que decimos y lo que hacemos.

Ciencia de la hipocresía moral
 Eduardo Zugasti, 9 julio, 2012
 
Tenemos dos tipos de moralidad la una junto a la otra. Una que predicamos pero no practicamos, y otra que practicamos pero rara vez predicamos. Bertrand Russell
 
Buena parte de la ciencia moderna del razonamiento moral se basa en estudios con escenarios morales altamente estilizados, tales como los célebres “problemas de tranvía” en los que se invita a los sujetos a escoger entre distintos dilemas hipotéticos. Mientras que una mayoría de personas consideran moralmente aceptable salvar la vida de cinco personas a cambio de matar a una si lo que se requiere es apretar un botón que desvía la trayectoria de un tranvía sin control, una mayoría rechaza que sea moralmente aceptable empujar a una persona por un puente para detener la trayectoria del tranvía que mataría a otros cinco, aún cuando el resultado del cálculo utilitario sea idéntico en ambas situaciones. Esta divergencia se ha explicado en ocasiones apelando a una supuesta “aversión a dañar a los demás” profundamente implicada en nuestra naturaleza, hasta el punto de que trascendería culturas e incluso especies.

Un estudio de varios investigadores de la universidad de Cambridge, que acaba de aparecer en Cognition, arroja sombras sobre estos supuestos. Si no dañar a otros es una norma universal, y profundamente biológica, ¿Cómo explicar la aparente incongruencia de que la historia humana esté tan corrientemente salpicada con ejemplos de personas que dañan a otras para conseguir beneficios? ¿Hasta qué punto los escenarios morales estilizados reflejan el comportamiento moral real de la gente? Es tentador preguntarse si son “psicópatas” los responsables de terribles desastres que dañan a millones de personas, como la actual crisis política y financiera, o sólo personas corrientes que actúan en un entorno de incentivos egoístas.

Para indagar en estas incongruencias, en uno de sus estudios los investigadores preguntaron a 88 personas si pensaban que los participantes futuros en un experimento (otros 46 sujetos) estarían más o menos dispuestos a causar daño a otros, a cambio de una ganancia personal significativa. A continuación, los investigadores sometieron a los sujetos a un experimento basado en el paradigma llamado de “Dolor Versus Beneficio” PvG (Pain Versus Gain), en el que debían tomar una decisión moral: ganar dinero o evitar que se causara daño a otras personas. Para asegurar el realismo de la situación, los investigadores presentaron un video a los participantes con las consecuencias de los shocks eléctricos con los que se castigaría a los sujetos.
 
En los resultados llegaron las sorpresas desagradables. Mientras que los sujetos del primer experimento afirmaron, según lo previsto, que los sujetos experimentales estarían menos dispuestos a causar daño en una situación real, en el segundo, que implicaba una tarea real PvG, los datos mostraron que los sujetos de hecho estaban significativamente másdispuestos a causar daño a otros sujetos a cambio de un beneficio personal. Los sujetos del segundo estudio fueron hasta 7 veces más “inmorales” de lo previsto por los sujetos del primero, y -lo que quizás es más temible- ni siquiera la perspectiva de ser observado disminuyó significativamente estos impulsos egoístas y desconsiderados con el daño ajeno.

Lo que hacemos no es lo que decimos, especialmente si hay ganancias factibles de por medio. Según los autores, los datos sugieren que “nuestras creencias morales podrían poseer un impacto mucho más débil en nuestra toma de decisiones si el contexto se enriquece con fuerzas especialmente motivadoras, tales como la presencia de una ganancia significativa. Esto plantea cuestiones sobre si las decisiones morales hipotéticas generadas en respuesta a escenarios fuera de contexto son una buena muestra de las elecciones morales reales”.

fuente: http://www.terceracultura.net/tc/?p=5077

miércoles, 17 de octubre de 2012

El sueño de volar

La locura planetaria del hombre supersónico
Leonardo Sanchez Coello
15/10/2012
 

Félix Baumgartner, saltando desde su cápsula.

La inolvidable, dramática imagen de Felix Baumgartner, asomado al abismo estratosférico desde el que se lanzó para convertirse en el primer hombre supersónico, literalmente dio la vuelta al mundo. Hacía mucho tiempo, quizás desde los tiempos gloriosos del programa Apolo, que una hazaña aeronáutica no generaba tanta expectación planetaria.
Mientras la NASA se encuentra en el momento más humillante de su historia tras la jubilación de los renqueantes transbordadores, y cuando a muy poca gente le interesan ya las rutinarias subidas y bajadas de la Soyuz a la Estación Espacial, ha tenido que ser un piloto austriaco patrocinado por una marca de bebidas el que ha logrado convertirse en el primer gran 'trending topic' aeroespacial de la era Twitter.
Por una curiosa casualidad, debido al aplazamiento del salto estratosférico previsto inicialmente para el pasado martes, la hazaña de Baumgartner coincidió ayer con el 65º aniversario del mítico vuelo de Chuck Yeager, el primer hombre que logró superar la barrera del sonido a bordo de un avión X-1 en 1947. Y no cabe duda de que la espectacularidad y la atención global despertada por Baumgartner recuerda a los grandes héroes de otros tiempos, como Yeager y Lindbergh, o Gagarin, Glenn y el propio Neil Armstrong.
Lo que está claro es que el sueño de volar, llegar más lejos que nadie y superar viejas fronteras sigue muy vivo en el siglo XXI. De hecho, el mito de Ícaro refleja una aspiración que parece estar profundamente enraizada en el ADN del 'Homo sapiens' y es algo que nos diferencia como especie. Somos excéntricas, insólitas criaturas capaces de arriesgarlo todo para culminar el sueño temerario de lanzarnos al vacío desde la estratosfera, aunque nos juguemos la vida para lograrlo.
 
El sueño de volar
Hoy sabemos que compartimos más del 95% de nuestro genoma con los chimpancés. Pero si pudiéramos dialogar con alguno de nuestros parientes simios, seguro que le costaría muchísimo comprender la disparatada locura de un primate 'evolucionado' que es capaz de saltar desde 39.000 metros de altura para vivir emociones fuertes.
Cuando un periodista de 'The New York Times' le preguntó a George Mallory en 1923 por qué quería alcanzar la cumbre del Everest, el explorador británico le contestó: "Porque está ahí". Y cuando John F. Kennedy impulsó la creación del programa Apolo en su mítico discurso de 1962, el presidente recordó la frase de Mallory y proclamó: «el espacio está ahí, y lo vamos a escalar».
El ser humano quizás sea el animal más irracional de la Tierra, porque es el único capaz de lanzarse al vacío en caída libre para convertir en realidad sus delirios de grandeza. Pero si no fuera por esa quijotesca irracionalidad, probablemente seguiríamos en las cavernas. Y será esa misma locura la que antes o después nos llevará a pisar el suelo de Marte, con una audiencia planetaria todavía mucho más masiva que la del primer hombre supersónico. Como dijo Max Weber, "el hombre sólo ha conseguido lo posible porque una y otra vez ha intentado alcanzar lo imposible".

Fuente:El Mundo Ciencia

viernes, 12 de octubre de 2012

Espíame...

... y dime cómo soy
 
Una aplicación para el móvil registra la vida,
paso a paso, de más de un millón de voluntarios.
El macroexperimento pretende estudiar el comportamiento humano
 
 
 
El rastro de información que dejamos constantemente en nuestra intensa relación con la tecnología se ha convertido en una base de datos inagotable cuyo uso está cambiando la humanidad. Un experimento presentado ayer en Londres mostró el poder de una aplicación que ha obtenido información privada de un millón de voluntarios a través de sus smartphones. La iniciativa quiere mostrar “los beneficios” de compartir nuestros datos en Internet, pero ¿seremos capaces de gestionar esa información con fines beneficiosos para todos o acabará por convertirse en un poderoso instrumento que facilitará nuestro control y manipulación?

Desde el principio de los tiempos hasta el año 2003 la humanidad ha generado cinco exabytes de información (50 bytes elevado a 18). La abundancia tecnológica en que nos hemos sumergido, que une íntimamente nuestra existencia a Internet en general y a los móviles inteligentes en particular, ha provocado que desde 2003 hasta hoy produzcamos esa misma cantidad de testimonios de vida cada dos días. Con un móvil inteligente entre las manos nuestra sola existencia produce datos y más datos. Según un grupo de expertos encargado del proyecto Human Face of Big Data, gran parte de esta información está hoy desperdiciada en el ciberespacio y podría mejorar el futuro del ser humano en asuntos como la salud, la seguridad, el medio ambiente, las relaciones personales o los negocios.

Desde el 25 de septiembre, aproximadamente un millón de personas están compartiendo su vida privada a través del móvil para participar en este experimento y poder cotejar sus hábitos y costumbres con los de personas en todos los rincones del planeta. Se espera que de aquí a diciembre entre uno y diez millones de personas se descarguen esta aplicación gratuita llamada The Human Face of Big Data. Por ahora solo está disponible para Android, pero en los próximos días también se podrá obtener la versión de Apple. Todos estos voluntarios anónimos están dispuestos a compartir su vida con el prójimo a cambio de poder comparar sus hábitos con los de otros seres humanos o encontrar su alma gemela de los datos. Al terminar el experimento, dentro de dos meses, la información será cedida a un museo en Estados Unidos —que no han identificado— que la analizará y la aplicación dejará de funcionar.
 
La humanidad genera en dos días tantos datos como hubo hasta 2003

“Big Data se asocia siempre al temor de acabar viviendo en un Gran Hermano. Efectivamente, hay un elemento de esto, pero existe otra cara con la potencialidad de mejorar el mundo a través de su análisis, de comparar patrones de comportamiento y datos demográficos”, comentó ayer David Menninger, el responsable del desarrollo del negocio de EMC. Esta compañía con presencia en la Bolsa de Nueva York, que diseña software para que las empresas sepan utilizar e interpretar los datos que aporta la información que se encuentra en Internet, es la mayor patrocinadora del experimento. Los otros son Cisco, FedEx, VMware, Tableau y Originate. “La gente es incapaz de reconocer los aspectos beneficiosos de estos conjuntos de datos porque casi inmediatamente se asustan ante los relacionados con el Gran Hermano”, añadió el ejecutivo.

Jake Porway, fundador de la empresa Data Kind, aportó un ejemplo de cómo este mastodóntico concepto llamado Big Data puede cambiar nuestras vidas para bien. “Hasta ahora, solo las empresas tecnológicas estaban utilizando estos datos, pero poco a poco todos los sectores se van a subir al carro”. La pequeña compañía de Porway, con solo dos empleados pagados, sabe utilizar la información que nos ofrece Internet para, por ejemplo, asesorar a una ONG sobre si recauda más dinero enviando sus correos electrónicos el lunes o el viernes. “Podemos analizar el número de personas que han abierto esa correspondencia, cuántas veces han pinchado sobre ella y si donaron dinero o no”. Porway ha reclutado a cientos de voluntarios que trabajan sin remuneración alguna para analizar los datos de la web. Él llama a sus voluntarios data scientist (científicos de los datos) y habla entusiasmado sobre cómo la presencia de uno de ellos en cada empresa podría mejorar exponencialmente sus beneficios. “Es alucinante pensar que alguien pueda dar sentido, ordenar y parangonar todos estos datos que a veces se pierden en el ciberespacio”.

El presidente de EMC para Europa, Adrian McDonald, asegura que estas iniciativas tendrán un gran impacto en muchos aspectos de la vida cotidiana y que las empresas que están detrás de ellas impulsarán la próxima “revolución industrial”.

“Se calcula que por cada niño que nazca en 2012 la cantidad de información que esta persona genere y la que se produzca relacionada con él será más grande que toda la que se ha creado desde la Edad de Piedra”, afirmó McDonald, quien agregó que el 10% de las fotografías tomadas a lo largo de la historia se sacaron en 2011. Según este experto, la industria responsable del procesamiento de estos inmensos volúmenes de datos “tiene el potencial de causar un cambio verdaderamente grande en la vida de los ciudadanos”.

Tomando la abrumadora generación de 5 exabytes de datos cada dos días como terreno de juego, este grupo de empresas tecnológicas se ha embarcado en un experimento apasionante y escalofriante a partes iguales. ¿Cómo cambiará nuestra vida esta nueva capacidad de recopilar, analizar, relacionar y visualizar enormes cantidades de datos en tiempo real? Este experimento da idea de la magnitud de su poder.

Al descargarnos The Human Face of Big Data en el teléfono, el GPS comienza a obtener “información pasiva”, por ejemplo, dónde vamos, a qué hora nuestra actividad es mayor, cuántos kilómetros recorremos en una jornada y a qué velocidad. El usuario puede responder además una serie de preguntas sobre sus sueños, opiniones sobre la familia, confianza, sexo, suerte… Preguntas como: ¿cuál es tu fantasía?, ¿qué quieres hacer antes de morir? o ¿si pudiera modificar el ADN de su hijo qué le daría, longevidad o inmunidad?” forman parte de este juego.

Uno de los pagos que estas personas obtienen a cambio de regalar su privacidad a la causa es poder hallar a su alma gemela. De entre todas las personas que han utilizado la aplicación encuentran aquella que más se les parece, la que hace lo mismo que ellos, la que comparte sus sueños…

Los datos se comparten en tiempo real y cambian minuto a minuto, pero a la una de la tarde de ayer el 52% de los usuarios de la aplicación procedía de Estados Unidos, el 5% de Reino Unido, el 3% de India y el resto, en menores proporciones, de otros rincones del mundo.

Pero ¿cuál es el nivel de privacidad que obtienen estos usuarios? Jonathan Martin, vicepresidente de EMC, asegura que todos los datos son anónimos. Pero ¿basta acaso con no decir nuestro nombre? En el juego del alma gemela, una de las grandes satisfacciones que obtienen los voluntarios es poder ver una foto de esa persona que genera el mismo tipo de información que ellos. “La política de privacidad se puede leer en nuestra página web y, en cada pregunta íntima que se formula, uno puede optar por no responder”, argumenta Martin.

Marion es francesa, tiene 35 años y es una de las personas que se han enrolado en este experimento. Está contenta de haber encontrado a su alma gemela, un hombre de 42 años que vive en Madrid, pero confiesa que antes de descargarse el programa tenía miedo “de que las preguntas fueran demasiado inquisitivas”. La que consideró más inquietante es la que se refería a su religión y a sus sueños. “Pero esa era una cuestión muy abierta y uno puede elegir cuánto involucrarse. El resto son preguntas sobre estilo de vida, como si tenía perro cuando era pequeña y cosas así”, nos comenta al teléfono.

Marion, como el resto de voluntarios, ha aceptado un nivel más de intrusión al abrir sus vidas a esta aplicación, pero todos nosotros exponemos nuestras vidas en mayor o menor grado y contribuimos cada día a generar esos cinco exabytes de información cuando abrimos el Facebook, cuando escuchamos una canción en Spotify, cuando actualizamos nuestro perfil de Twitter. ¿Qué nivel de control tenemos sobre la información que emitimos? ¿Podemos ser invisibles a los ojos de Internet si lo deseamos? ¿Cómo afectan a este proyecto entusiasta noticias como la que surgió la semana pasada de que un error en la privacidad de Facebook había dejado al descubierto los mensajes privados de sus usuarios previos a 2009?

“No tengo respuesta para esto”, confiesa el fundador de Data Kind Jake Porway, cuyo eslogan es Datos al servicio de la humanidad. “En nuestra empresa somos conscientes de que cada uno de los datos que manejamos proceden de la vida íntima de un individuo, que el número cinco millones de la investigación sobre los recursos de un hospital es un ser humano enfermo. Pero es evidente que hay un sacrificio y puede haber errores cuando damos nuestros datos, igual que asumimos que nos pueden romper un espejo retrovisor cada vez que dejamos nuestro coche en el aparcamiento. Eso no quiere decir que el uso de estos datos en las manos apropiadas no pueda cambiar nuestra vida para mejor”.

Entre las aplicaciones positivas, los expertos citaron como ejemplo la posibilidad de detectar y llevar vacunas contra la polio a una gran parte de la población del norte de Nigeria, que no figuran en ningún registro público. Otro ejemplo fue la posibilidad de controlar la expansión de las enfermedades que contagian los insectos, como la malaria. “Se sabe que los insectos se acercan al agua, así que imágenes aéreas como las de Google Earth nos pueden mostrar dónde están los lagos y las piscinas y dónde están los posibles focos de infección sobre los que se puede actuar”, explicaron ayer en Londres. Las virtudes innegables de esta nueva revelación informativa se contrarrestan en la balanza con el derecho a la privacidad de los individuos. ¿Qué sucede si esa piscina es la mía y la foto aérea fue sacada cuando estaba haciendo toples en ella?
fuente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/02/actualidad/1349206568_289975.html

Viéndonos jugar

Juegos online permiten analizar el comportamiento humano
Un estudio realizado a jugadores que interactuaban en un popular videojuego entregó una visión única sobre su conducta.

LONDRES.- Un grupo de investigadores, encabezados por el profesor de matemáticas aplicadas de la Universidad de Londres Vito Latora, estudió a los fanáticos de Pardus, un servicio de más de 350 mil jugadores que viven en un universo virtual y futurista.
La investigación tenía como objetivo aprovechar la gran cantidad de datos de actividades humanas entregadas día a día en juegos online pero enfocada especialmente a la movilidad.
Para esto, los científicos analizaron la geografía ficticia del juego. Este programa está dividido en diferentes regiones –similares a los países- en donde los jugadores pueden hacer amigos, intercambios de mercancías o producir bienes. Además, los fanáticos tienen la posibilidad de elegir un terreno donde enfocar sus actividades, o trasladarse a lugares vecinos.
Para realizar la investigación, los científicos recopilaron la información de los movimientos y datos socioeconómicos de los jugadores durante un período de mil días.
La mayor parte de las personas prefirieron moverse en una sola región antes de cruzar hacia otros lugares. Según los científicos esto sugiere que su migración no estaba detenida sólo por distancias físicas reales sino también por la presencia de límites económicos dentro del universo del juego.
El orden preciso en el que los jugadores tendían a visitar los lugares también fue importante para analizar los efectos de la memoria a largo plazo. Estos dos mecanismos sugirieron que tanto las limitaciones espaciales como temporales son relevantes para la comprensión de las reglas que gobiernan la movilidad humana.
El profesor Latora señaló al sitio Phys.org que "estos juegos online entregan una nueva fascinante para observar cientos de miles de interacciones humanas simultáneas de individuos relacionadas con actividades comerciales".
"La base de datos inmensa de Pardus permite un estudio de alta precisión de las múltiples relaciones, de las redes sociales de los seres humanos, así como los patrones de movimiento de los jugadores", agregó.

fuente:http://www.emol.com/noticias/tecnologia/2012/06/29/548278/juegos-online-permiten-analizar-el-comportamiento-humano.html

martes, 2 de octubre de 2012

Humanos hace 44.000 años

El comportamiento humano, tal como se concibe en la actualidad,
surgió hace 44.000 años y no hace 10.000 o 20.000 años
como se creía hasta la fecha.
 
 
La investigación, realizada por científicos de Sudáfrica, Francia, Italia, Noruega, Estados Unidos y Gran Bretaña, ha sido publicada en 'PNAS'.
El artículo, titulado 'Primeras evidencias de la cultura material San, representada por artefactos orgánicos de Border Cave, en África del Sur', tiene en cuenta a los San, bosquimanos de África, y ha sido escrito por Francesco d'Errico, Lucinda Backwell, Paola Villa, Ilaria Degano, Jeannette Lucejko, Marion Bamford, Thomas Higham, Maria Perla Colombini y Peter Beaumont.
 "La datación y análisis del material arqueológico descubierto en Border Cave, en el sur de África, nos ha permitido demostrar que muchos elementos culturales que caracterizan el estilo de vida de los cazadores-recolectores San, formaban parte de la cultura y la tecnología de los habitantes de esta zona hace 44.000", señala Backwell, paleoantropólogo en Witwatersrand (Sudáfrica).
Sin embargo, hasta el momento, la mayoría de los arqueólogos creían que los restos más antiguos de la cultura San se remontaban entre 10.000 y 20.000 años atrás, como máximo.
El equipo internacional de investigadores, dirigido por Francesco d'Errico, Director de Investigación del Centro de Investigación Nacional de Francia, dató y analizó objetos de las capas arqueológicas de Border Cave. Situado en las estribaciones de las montañas Lebombo, en KwaZulu-Natal (Sudáfrica), el sitio ofrece material orgánico excepcionalmente bien conservado.
Según Backwell, los resultados del análisis han demostrado, "sin lugar a dudas" que, hace 44.000 años, los habitantes de Border Cave utilizaban palos de escarbar que incorporaban piedras perforadas, iguales a los palos utilizados tradicionalmente por los San.
"Los San se adornaban con huevos de avestruz y cuentas de conchas marinas. Además, tallan finas puntas de hueso para su uso como flechas envenenadas, una de las puntas que encontramos estaba decorada con una espiral llena de ocre rojo, semejante a las flechas de caza de los bosquimanos", señala Backwell.
El análisis químico de los residuos en un palo de madera, decorado con incisiones, revela que, al igual que los objetos de los San, utilizados para la misma finalidad, éstos se utilizaban para transportar un veneno llamado ácido ricinoleico, presente en las semillas de ricino, lo cual representa la primera evidencia de uso del veneno.
Los investigadores también hallaron un trozo de cera de abejas, mezclado con resina tóxica, envuelto en fibras vegetales elaboradas a partir de la corteza interior de una planta leñosa. "Este compuesto complejo, utilizado para el enmangamiento de las puntas de flecha, de hace 40.000 años, es la evidencia más antigua conocida de la utilización de la cera de abejas", añade Backwell.
 Además, el estudio de las herramientas de piedra descubiertas en las estas capas arqueológicas muestra una evolución gradual en la tecnología de las herramientas de piedra. Estos hallazgos apoyan la idea de que, aquello que percibimos hoy en día como 'comportamiento moderno', es el resultado de trayectorias no lineales, que pueden comprenderse mejor cuando se documentan a escala regional.

Fuente: http://www.europapress.es/ciencia/noticia-comportamiento-humano-actual-surgio-antes-pensaba-20120730211813.html

lunes, 1 de octubre de 2012

La mente modela el consumo

Comportamiento del consumidor.
Cómo la mente modela las actitudes de consumo
Jeimy Johanna López Guaje



El consumidor hoy en día, en mi opinión es más inteligente, “no pasa por ingenuo ni tonto”, ha encontrado que la globalización y la conectividad son las fuentes más poderosas para el cambio cultural y trasgeneracional y que su mente genuina y extraordinaria pasará por niveles altos entre las fronteras del conocimiento y del pensamiento con una adaptación en seis grados de separación, actuando y sintiendo la literalidad de la influencia al 100% en relación a las marcas. Y en base a esto, cada día hay más interés en el comportamiento humano por las disciplinas de la publicidad y el mercadeo, ya que el consumidor de hoy no es el mismo al de unas décadas pasadas: “sumiso y rígido”, porque hoy es más abierto, “selectivo y participativo” en recibir o explorar información completa y detallada de lo que más le inquieta, le apasiona y le atrae, claro está, que por su propia cuenta, sin dejarse seducir completamente por los mensajes publicitarios.
Sabiendo que no existe un simulador computacional de comportamientos humanos, veo factible desarrollar un modelo estándar del comportamiento humano utilizando las variables específicas de la salud física y emocional de un individuo combinándolas con las variables conocidas como la educación, la edad, la clase social, la religión, etc., a través de un software de comportamientos o utilizando el nuevo chip creado por la gigante compañía estadounidense de la informática IBM anunciado mundialmente el día jueves 18 de agosto de 2011 por Dharmendra Modha, jefe de proyecto de IBM Research. diciendo que “este chip, aún en etapa experimental, permitiría fabricar máquinas que emulen las habilidades del cerebro para la percepción, la acción y el conocimiento, sus posibles aplicaciones, imitando así la plasticidad del cerebro humano”.
Esto abriría las puertas para encaminar la construcción de un modelo estándar de comportamiento del consumidor- la base para el estudio, análisis de los diferentes tipos de comportamientos que se reflejan en el día a día en cualquier persona frente al consumo de un bien, servicio, idea o filosofía- como un apoyo valiosísimo y una riqueza importantísima para el trabajo de los publicistas y de los mercadólogos en la creación de estrategias de comunicación efectivas y eficaces.
Para mi punto de vista, un modelo es una de las posibles soluciones para comprender la relación que existe entre la mente y el comportamiento del ser humano en conjunto con la publicidad y el mercadeo; pues esto se presenta como respuesta a algunos interrogantes que se plantea el publicista cuando se prepara para elaborar una campaña publicitaria, concretamente una pieza gráfica buscando un estilo / tono de comunicación apropiado, etc., para un producto y grupo objetivo específicos. Además es la forma de ayuda útil y efectiva para mejorar su labor y desempeño como lo hace un mercadólogo al momento de desarrollar estrategias de mercadeo con pautas definidas y/o cuando se concentra en crear nuevos productos y/o servicios dirigidos a heterogéneos nichos de mercado. Y es increíble que la respuesta a esta tarea se encuentre inmersa en nuestra mente y sea muy fácil de desarrollar como se analizará a continuación.
El modelo de comportamiento del consumidor es generado por la mente en segundos y sin darnos cuenta de este proceso, al igual que la mente es moldeable a nuestras capacidades y sea la pieza clave a nuestras creaciones; pues esta situación puede describirse como tangible y compleja con el tiempo, porque cada minuto, segundo de nuestro tiempo le estamos originando a la mente miles de pensamientos que hacen cambiar nuestro comportamiento en un dos por tres y adoptamos nuevas formas de comportamientos tomando posturas diferentes y/o a la vez actitudes positivas o negativas afectando las emociones y sentimientos manifestándose como un proceso cíclico y que luego será el comienzo para el desarrollo de un modelo comportamental de consumo.
Si vamos más allá del análisis para estructurar un modelo comportamental del consumidor, es importante basarnos en la objetividad expuesta sobre la ética, ya que ella nos indica la perspectiva inicial que desencadena cualquier comportamiento humano. La Ética que proviene de la palabra latín ehica y de la palabra griega thiká es un concepto filosófico que estudia la valoración moral de los actos humanos o también es el conjunto de principios y normas morales que regulan las actividades humanas, y es usado en la gramática como un adjetivo o complemento indirecto en la oración; y es empleado para expresar la ventaja, el inconveniente o el interés tomado en una acción (según la Real Academia de la Lengua Castellana). Según Savater, la actitud ética es ante todo una perspectiva personal, que cada individuo toma atendiendo solamente a lo que es mejor para su buena vida en un momento determinado y sin esperar a convencer a todos los demás de que es así como resulta mejor y más satisfactoriamente humano vivir. En cambio, la actitud política busca otro tipo de acuerdo, el acuerdo con los demás, la coordinación, la organización entre muchos de lo que afecta a muchos.
Por lo tanto, no sólo la filosofía hallará respuestas lógicas y coherentes a este estudio sino nos ayudará a entender otros conceptos entre ellos, la estrategia como un hecho comprobable que busca sistematizar las conjeturas y dar razones efectivas; y además que se requiere de una mente estratégica, disciplinada, responsable, sensible y ante todo ética para no perder y/o pisotear la esencia del concepto de este proyecto. Puesto que, la estrategia es en sí, la parte más indispensable de todo proceso; pues todo gira alrededor de ella, determina la base de acción y la funcionalidad siempre contestando la pregunta el qué.
El consumidor de hoy crea estrategias para conducir su comportamiento a la toma de decisiones, ya que ahora no hay estilos de vida predeterminados como muchos investigadores o sociólogos evidencian, sino rasgos de comportamientos más relevantes de la sociedad. El hombre es consumidor de todo lo que existe en el mundo y se ve enfrentado por la humanidad a asumir diferentes roles y a reaccionar de diferente forma, siendo: empleados, gerentes, empresarios, estudiantes, compañeros, amigos, padres, abuelos, sobrinos, tíos, primos, etc. Por ejemplo, en lo laboral se evidencia un comportamiento múltiple del ser humano a nivel organizacional, personal, profesional en constante evolución.
En el mundo de hoy, nos hemos convertido en consumidores de nosotros mismos, de nuestra profesión, de nuestras actitudes, de nuestros comportamientos y en sí de nuestra propia personalidad. De acuerdo a las circunstancias en que nos encontremos, desarrollamos nuevos comportamientos y nos vemos obligados a tomar múltiples personalidades y sin darnos cuenta manifestamos actitudes favorables o desfavorables.
Observamos en nuestro diario vivir que la frecuente necesidad de aprehender los diferentes cambios de comportamiento reflejan en nuestra personalidad y carácter una renovación de conductas, haciéndonos crecer en diferentes niveles porque la vida es pedagógica según Phillipe Cruellas, pues cada día se aprende algo nuevo sobre uno mismo, el mundo y los demás. Cada acontecimiento, sufrimiento y obstáculo pueden ayudarnos a descubrir nuestros límites como: la dificultad para amar y para tener éxito…, etc., y que uno de los sentidos de la vida es traspasar las barreras que nos impiden utilizar plenamente nuestras riquezas interiores para el perfeccionamiento de la personalidad. Y parece que empleamos sólo cerca de un quince por ciento de nuestro cerebro.

fuente: http://www.gestiopolis.com/marketing-2/comportamiento-consumidor-como-mente-modela-nuestro-consumo.htm

viernes, 31 de agosto de 2012

Humanos predecibles en... ¡¡93%!!!

Un estudio revela ciertos patrones en nuestra movilidad,
como el hecho de que volvemos siempre a sitios ya visitados.
Por Yaiza Martínez.
Imagen: Attempting the impossible, René Magritte, 1928
 
Un equipo de investigadores de la Universidad de Northeastern, en Estados Unidos, ha estudiado la movilidad de miles de personas, a través de las señales de sus teléfonos móviles. Así, han descubierto que nuestros desplazamientos son siempre altamente predecibles, independientemente de que nos movamos grandes o cortas distancias. Conocer las pautas de la movilidad humana, que se mantienen en los diversos grupos sociales y entornos, podría servir para optimizar el desarrollo urbano y las políticas de salud pública.
 
El comportamiento humano es predecible en un 93%, afirma un grupo de científicos de la Universidad de Northeastern de Massachussets, en Estados Unidos.
El investigador de dicha universidad Albert-László Barabási y sus colaboradores Chaoming Song, Zehui Qu y Nicholas Blumm, llegaron a esta conclusión a partir de una investigación en la que se estudiaron los patrones de desplazamiento de usuarios anónimos de telefonía móvil.
En concreto, fueron analizados durante tres meses los recorridos de un total de 50.000 personas, escogidas de forma aleatoria de un conjunto de 10 millones de individuos.
Este estudio ha revelado que, a pesar de que se suele creer que nuestras acciones son aleatorias e impredecibles, la movilidad humana sigue patrones sorprendentemente regulares, publica la Universidad de Northeastern en un comunicado.
 
Los espontáneos escasean
 Según explica Barabási, “los individuos espontáneos escasean mucho entre la población”. Así, a pesar de que se han encontrado diferencias significativas en los patrones de viaje entre los individuos estudiados, los movimientos de cada uno de ellos, por separado, son igualmente predecibles.
Barabási, que es director del Center for Complex Network Research de dicha Universidad, explica que la “previsibilidad”, tal y como se ha considerado en esta investigación, sería la probabilidad con la que se puede prever la localización de cada individuo en un periodo de tiempo futuro de una hora, en base a su trayectoria previa.
Esta previsibilidad es, como se ha dicho, del 93%, independientemente de la distancia que recorra la gente al desplazarse: tanto si se alejan mucho de sus casas como si permanecen cerca de éstas, se puede “adivinar” con la misma exactitud dónde se econtrarán en la próxima hora.
Chaoming Song, otro de los autores de la investigación, señala que normalmente se tiende a asumir que es mucho más sencillo predecir el movimiento de las personas que viajan muy poco, en comparación con aquellas personas que se desplazan miles de kilómetros.
 
Volver a lo conocido
 Sin embargo, este estudio ha demostrado que, a pesar de la heterogeneidad de los desplazamientos, el movimiento de todos los individuos entra dentro de lo esperable.
La investigación ha demostrado, asimismo, otro aspecto sorprendente de la movilidad de la población: los patrones de movimientos individuales no varían significativamente en función de ciertas categorías demográficas, como la edad, el sexo, la densidad de población o si la localización estudiada es rural o urbana.
En otra investigación anterior sobre los patrones de movilidad, publicada en 2008 en la revista Nature, Barabási y sus colaboradores estudiaron las trayectorias a tiempo real de 100.000 usuarios anónimos de teléfonos móviles.
Estos usuarios fueron seleccionados también aleatoriamente, de una lista de más de seis millones de personas.
En este caso, los resultados fueron similares a los de la presente investigación: los científicos constataron que, a pesar de la diversidad del historial de viajes de cada uno de los individuos analizados, todos siguieron patrones de movilidad reproducibles.
Por ejemplo, las personas, por más o menos kilómetros que se desplacen, presentan siempre una fuerte tendencia a volver a localizaciones que han visitado anteriormente.
 
Para qué sirve
 Según publican los científicos en un artículo aparecido en la revista Science, prever los movimientos de las personas podría servir como recurso de gestión de las comunicaciones móviles.
Por otro lado, también resultaría útil para hacer modelos de expansión de epidemias, para realizar una mejor planificación urbanística o para diseñar de manera más eficiente el tráfico.
En general, afirma Song, poder conocer científicamente cómo se va a mover la población podría tener un impacto positivo en la sociedad, en las políticas de salud pública y en el desarrollo urbano.

fuente: http://www.tendencias21.net/El-comportamiento-humano-es-predecible-en-un-93_a4145.html

miércoles, 29 de agosto de 2012

Juegos paralímpicos

Comportamiento humano:
Por qué los Paralímpicos son la verdadera hazaña y atraen menos atención
Raúl Fain Binda
BBC Mundo
 
 
A fin de cuentas, somos cada vez más numerosos quienes pensamos que el espíritu olímpico está mejor representado en los Juegos Paralímpicos del Dr. Ludwig Guttmann que en los tradicionales del barón Pierre de Coubertin.
Coraje, determinación, espíritu de sacrificio y exaltación de la voluntad sobre las limitaciones físicas, esos son los valores que inspiran a una buena mayoría de los atletas paralímpicos… algo que ya no es tan cierto de los olímpicos.
También surge la reflexión opuesta: dar a los paralímpicos la misma cobertura y atención que a los olímpicos tal vez signifique ceder ante el gigantismo del mundo del espectáculo, la superficial adoración de personajes vacuos cuyo mérito consiste en saltar más alto, o correr más rápido, tal vez con malas artes.
Los pioneros del olimpismo no pretendieron crear héroes populares, ni ofrecer un espectáculo de masas: se conformaban con difundir una ética del esfuerzo, destinada a cimentar la amistad de los pueblos a través del deporte.
 
Nueva realidad
La rápida evolución del deporte internacional, paralela al desarrollo de los medios de comunicación, creó una nueva realidad. En los paralímpicos todavía no parece "natural" la idolatría, el fetichismo que nos lleva a salivar ante las imágenes del Adonis de turno que gana más oros.
Como público, consideramos a los Juegos Olímpicos un espectáculo, pero aún conservamos un respeto instintivo por los Paralímpicos, que siguen siendo una aventura del espíritu: nos avergonzaría si Oscar Pistorius, por ejemplo, se convierte en símbolo sexual, en vez de representar rebeldía ante la adversidad.
Para apreciar el panorama en perspectiva, es necesario retroceder hasta 1948, cuando se realizaron los Juegos Olímpicos de Londres.
 
Viaje al pasado
Ludwig Guttmann, un médico alemán que llegó a Gran Bretaña en 1939, huyendo del nazismo, había revolucionado durante la guerra el tratamiento de veteranos con lesiones de columna vertebral.
En vez de sedarlos y envolverlos en un corsé de yeso (así se acostumbraba, para que estuvieran quietitos y calladitos mientras agonizaban), Guttmann los puso nuevamente en contacto con el mundo exterior, curando sus llagas, ejercitando sus músculos, estimulando su percepción, devolviéndoles la voluntad de lucha para superar sus limitaciones.
Para impedir que se compadecieran de sí mismos, les dio un proyecto: explorar los límites de su discapacidad, desafiando los inconvenientes y dificultades.
Uno de sus recursos consistió en organizar torneos de lanzamiento de jabalina y de baloncesto utilizando sillas de ruedas, a los que invitó a pacientes de varios hospitales, coincidiendo con los juegos de Londres de 1948.
 
Los primeros paralímpicos
Guttmann siguió organizando anualmente los Juegos Stoke Mandeville (el nombre de su hospital), que alcanzaron una gran repercusión internacional.
En 1960 se realizaron en Roma, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de ese año: ahora esos se consideran los primeros Juegos Paralímpicos, por una decisión que el Comité Olímpico Internacional tomó en 1984.
Uno de los rasgos más característicos de la personalidad de Guttmann fue tratar a sus pacientes como adultos responsables, capaces de tomar decisiones por sí mismos y de reafirmar su dignidad a través de los movimientos de los que eran capaces, en vez de compararse de continuo con personas hábiles.
Y eso fue justamente lo que facilitó el desarrollo paulatino de los Juegos Stoke Mandeville y, luego, de los Paralímpicos, que recibieron un impulso definitivo en 1988, al realizarse inmediatamente después de los ordinarios.
La tarea de tratar con respeto a los discapacitados, sin mostrar condescendencia, es tan delicada y difícil que nos parece casi increíble que haya sido posible en un ámbito dominado por la prepotencia y el exitismo.

Mayor pureza
Los discapacitados rechazan la compasión ajena y el sentimentalismo, como habrán podido apreciar quienes vieron la película sobre la vida (y muerte) del tetrapléjico Ramón Sampedro, interpretada por Javier Bardem.
En esto, hasta resulta bueno que no demos a los paralímpicos la misma importancia que reconocemos a los juegos ordinarios, porque significa que aún no han sido contaminados totalmente por el profesionalismo, el triunfalismo, el nacionalismo: no necesitamos decir "mis parapléjicos son más rápidos que los tuyos", ni llevar una cuenta tan exhaustiva de las medallas por país.
Tampoco estamos pendientes de las palabras del atleta paralímpico, de su capacidad de seducción, de su belleza, de su vida privada.
Tanto mejor. Cuando nos interesemos por esas cosas habrá que preguntarse por qué estamos dando tanta importancia a los Juegos Paralímpicos.

Evolución deportiva
Los expertos en el desarrollo de los deportes señalan cuatro etapas bien diferenciadas: fundación, evolución explosiva, meseta y finalmente estancamiento o declinación.
Esta clasificación es específica del rendimiento atlético, de la mejoría de las marcas, que tiene que ver con el número de atletas que compiten, pero también coincide con la trayectoria de la organización, del interés que ese deporte despierta en el público.
En el caso de los Paralímpicos, estaríamos en plena evolución explosiva, mientras que los Olímpicos ordinarios estarían en la meseta de su evolución, en la que el avance es lento, aunque sostenido por el auge de la televisión.
(Conviene recordar que la "explosión" del rendimiento atlético en el deporte internacional entre 1970-1990, digamos, también tuvo que ver con el dopaje y los programas oficiales de fomento en varios países.)
Madurez relativaLa gran diferencia en lo que respecta a la evolución (de marcas tanto como de organización) es que los Olímpicos tienen un "fondo de acceso" que abarca a gran parte de la humanidad, mientras que el "arco genético" (así lo llaman algunos) de los Paralímpicos no pasaría de unos 100 millones, o menos.

Visto esto, el hecho de que en estos Paralímpicos participen 4.200 atletas, en comparación con alrededor de 10.000 de los Olímpicos, refleja la gran importancia y reconocimiento que aquellos han alcanzado en poco tiempo.
Y con el reconocimiento también llegan las tentaciones.
Una de las formas de medir la madurez del deporte paralímpico es el paulatino aumento de los casos comprobados de dopaje y algunas técnicas de estímulo que han sido prohibidas pero son difíciles de probar.
Una de ellas, llamada "boosting" (descarga eléctrica en el escroto, ajuste excesivo de las piernas, quebrar un dedo del pie, retener líquido en la vejiga, etc.), es utilizada para aumentar la presión sanguínea y por consiguiente el rendimiento de atletas que tienen una lesión que afecta su médula espinal y que compiten en sillas de ruedas.
Se ha comprobado que esta técnica (este asalto al organismo) permite incrementar 10% el rendimiento de atletas que corren el maratón en silla de ruedas.

Tentaciones y temple
Y con esto también llegamos a otro punto relevante: los atletas paralímpicos tienen las mismas tentaciones que los olímpicos. En esto Guttmann tuvo razón desde el principio.
Estas tentaciones se incrementarán a medida que se extienda el profesionalismo y la inversión de empresas y gobiernos pase a ser el principal medio de vida de los atletas paralímpicos.
Por ahora el equilibrio es razonable, lo cual permite, por ejemplo, que los atletas que correrán con Oscar Pistorius toleren la participación de un hombre que, por la naturaleza de sus dos prótesis, que le permiten competir con atletas sin discapacidad en los Juegos Olímpicos, tendría una obvia ventaja relativa.
"No importa", dice el británico Jonnie Peacock, que sólo tiene una prótesis: "Oscar tendrá una ventaja hacia el final, por el impulso y la elasticidad de sus hojas, pero yo la tendré al comienzo, por el mayor agarre de mi pierna buena".
Ese es el verdadero espíritu olímpico.

Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/08/120824_paralimpicos_importan_lalo_rg.shtml

miércoles, 8 de agosto de 2012

Psicología de los banqueros


Muchos analistas y la sociedad en general se preguntan por qué en las naciones europeas numerosos directivos de bancos y también políticos no han sido capaces de prever los graves problemas económicos que se avecinaban, pese a las cuantiosas señales preocupantes que iban surgiendo, y en vez de actuar con la debida prudencia para evitar la situación actual, han seguido adelante, con una labor de gestión más que dudosa en bastantes casos, y negando que hubiera problemas, hasta estrellarse con la dura realidad.
En algunos casos, la explicación es obvia y pasa por la corrupción. Entender los motivos de la ineptitud en el resto de casos se hace más difícil, hasta que se aplica un análisis psicológico, que es lo que ha hecho el profesor Mark Stein, de la Universidad de Leicester en el Reino Unido.
Stein ha identificado lo que él describe como una "conducta maníaca" en el mundo financiero.
Esa conducta, seguida por bastantes personas de ese sector o relacionadas con el mismo, se caracteriza, según Stein, por cuatro rasgos principales: prepotencia, negación de la realidad, triunfalismo e hiperactividad.
Los apuros crecientes que se han venido registrando en muchas economías capitalistas europeas y occidentales en general han sido vividos con gran ansiedad por las personas ocupando cargos de gran responsabilidad. Sin embargo, en vez de asumir que tenían un problema que iba creciendo día tras día, han respondido con intentos maníacos, prepotentes y triunfalistas de demostrar la superioridad de sus economías.

fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/4669/crisis_economica_y_la_psicologia_de_politicos_y_banqueros/

viernes, 3 de agosto de 2012

El cerebro y la felicidad

¿Está nuestro cerebro diseñado para la felicidad?
Francisco Mora


Obra de la artista Yayoi Kusama


Acabo de publicar un libro sobre la felicidad que es la contestación a esa pregunta. Y la respuesta, desafiante y apretada, es que no. Nuestro cerebro, producto de muchos cientos de millones de años de evolución biológica y construido a golpes de azar y determinantes ambientales, solo contiene un diseño máximo y es aquel de la supervivencia. Puede doler admitirlo pero es lo que hay. La ley suprema del funcionamiento del cerebro es la de mantenernos vivos. Y eso, en su esencia, implica lucha, dolor, desazón y sufrimiento. Y esa realidad golpea inmisericorde, y de modo constante, la vida humana.
El diseño del funcionamiento del cerebro lo deja bastante claro. Toda interacción con el mundo, toda lucha por la consecución de algo, conlleva placer o dolor y eso nos aleja de la felicidad. Y eso se debe a que todo cuanto vemos, tocamos, oímos u olemos o gustamos es filtrado, antes de alcanzar la conciencia y la construcción del pensamiento, por nuestro cerebro emocional, en donde a esa información sensorial se le da la impronta de bueno o malo, de placentero o doloroso. Y ese marchamo es el centro y el origen de la infelicidad y el sufrimiento.
La felicidad no es más que una idea sin más existencia que la que puede tener un sueño. Una idea, sin embargo, que impregna toda la conducta humana desde los tiempos del pensamiento mágico y lo sobrenatural, hasta ahora mismo que estamos entrando más de lleno en el pensamiento llamado crítico. Una idea si se quiere, eso es cierto, universal, como bien pudiera pensarse que es la idea de Dios, pues ambas vienen impregnadas de profundas emociones y sentimientos. Pero frente a la idea de Dios, que no es verdaderamente universal, sí lo es en cambio la idea de felicidad. A la felicidad aspira todo el mundo, independientemente de raza, cultura, pensamiento, sociedad o lugar escondido del planeta. Todo el mundo, sin excepción alguna aspira, de un modo u otro, a huir del sufrimiento y abrazar la felicidad y construir su vida alrededor de esa idea. No es así para la idea de Dios en donde dos tercios de la humanidad, buscando y aspirando a ser verdadera y humanamente feliz, no aspira, ni tiene ninguna necesidad de un Dios que casi siempre instrumenta alguien o muchos para su propio beneficio. La felicidad es posiblemente la única idea, la única palabra, verdaderamente universal.
Cualquiera entendería que la felicidad, entendida como esa aspiración de los budistas, en donde al final se extingue todo sufrimiento y dolor ante el mundo no es humano, pues ni aun el mismo Buda debió alcanzarla completamente dado que algo de frustración debió quedar enterrada en los entresijos profundos de su cerebro cuando para lograr su propia felicidad abandonó a su propio hijo. Es así que la felicidad se convierte en una búsqueda y un peregrinaje constante sin que nadie haya alcanzado a encontrar lo que buscaba. La felicidad de este modo, la felicidad humana, queda reducida a "momentos", a "parpadeos" de felicidad. A un vuelo fugaz como aquellos que a veces se experimentan si te encuentras con casi todas las necesidades satisfechas, lejos del dolor, el miedo, las angustias y ambiciones y aún lejos de tu propio yo (centro de toda infelicidad) que por segundos puede quedar diluido en el entorno. Esos segundos sí serían segundos de felicidad. Segundos como aquellos que señaló Miguel Delibes cuando dijo que "la felicidad no existe y a lo mucho que se llega, a lo largo de la vida, es a briznas de dicha que se deshacen como las pompas de jabón".
La vida humana es pues, y de modo nuclear, lucha, actividad, curiosidad, un hacer constante el mundo, lo que implica infelicidad. La infelicidad, así entendida, es intrínseca a la vida humana. La felicidad, por el contrario no lo es. Y es curioso el que la verdadera idea de felicidad, su consecución, reside precisamente en el sufrimiento. El sufrimiento se convierte así en un motor, una catapulta, una energía que nos mueve para intentar alcanzar algún parpadeo de felicidad. Una aspiración humana a la que solo aquellos que se bastan a sí mismo son capaces de aproximarse más largamente. Una aspiración a la que debe aplicarse una regla de oro que es aquella de no pretender conseguir nunca felicidad, si esta es a costa de la felicidad de los demás. Y una paradoja añadida. Esos parpadeos de felicidad que llega a disfrutar el hombre de hoy, y no un galeote en otros tiempos, se deben precisamente al esfuerzo de hombres infelices, inquietos, con desazón y lucha constante por cambiar el mundo.
Dijo Umberto Eco una vez que "aquellos que aspiran a ser felices de modo constante (aquí o en otro mundo) son unos cretinos". Y esto nos lleva a que si queremos ser "humanamente felices" hay que desengancharse de ese imposible que es la felicidad permanente. Y aun todavía más alejarse de ese otro imposible religioso de encontrar la felicidad más allá de nuestro mundo vivo, telúrico. La verdadera felicidad humana, esos parpadeos de felicidad "humanos", solo son posibles aquí y ahora en este mundo y aun en briega constante con el mismo sufrimiento pues "la vida vale la pena vivirla incluso cuando todo lo malo nos llega a manos llenas y lo bueno es tan poco y escaso que no compensa" (Thomas Nagel). De esto último fue ejemplo vivo otro filósofo Ludwig Wittgenstein quien siendo un ser irascible y melancólico casi toda su vida y en su lecho de muerte, solo y ante su casera, dijo algo así como "Dígales que ha sido maravilloso".

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/cerebro-felicidad_b_1564545.html

miércoles, 1 de agosto de 2012

Lo mío es mejor

Sobrevaloramos lo que nos pertenece


¿Por qué el vendedor de un piso lo valora más que un posible comprador? ¿por qué el vendedor de un coche siempre fija un precio superior al que estaría dispuesto a pagar el comprador?. Desde el momento en que poseemos algo, empezamos a valorarlo más que los demás.
Desde una perspectiva racional, tanto los vendedores como los compradores deberían dar el mismo valor al producto objeto de la transacción. Sin embargo, la propiedad nos hace tomar decisiones irracionales como consecuencia de algunas trampas mentales que cometemos.
Una de esas trampas mentales es que nos enamoramos de lo que poseemos. Así, si tenemos en mente vender nuestro piso, dado que nos vamos a trasladar a una mejor zona en nuestra ciudad, ocurrirá que a la hora de poner el precio de nuestro antiguo piso nos pongamos a pensar en los años que hemos vivido en él, en cómo vimos crecer a nuestros hijos en ella, y otros bonitos recuerdos.
Otra trampa mental es lo que se llama aversión a la pérdida, es decir, que prestamos más atención a lo que podemos perder que a lo que podemos ganar. Con ello, valoraremos más la pérdida de las experiencias que nos proporcionó el piso que el dinero que vamos a obtener y que nos ayudará en la compra del nuevo piso, y le ponemos un precio desorbitado.
 Y la última trampa mental relacionada con la propiedad es que esperamos que el comprador comparta nuestros recuerdos y sentimientos con relación al piso que tratamos de vender, y que vea nuestro piso como nosotros lo vemos.
 Ziv Carmon y Dan Ariely dieron buena cuenta del fenómeno de la propiedad en el experimento que hicieron y publicaron como “Focusing on the forgone: How value can appear so different to buyers and Sellers”, en el Journal of Consumer Research. Observaron cómo en la Universidad de Duke tenían un sistema de venta de entradas para los partidos de baloncesto muy curioso. Varios días antes de la venta de entradas los alumnos interesados acampan haciendo cola, no por la compra de una entrada sino por un número de lotería con el que posteriormente podrán ser agraciados con una entrada. El objetivo del experimento era comprobar si los alumnos que habían conseguido una entrada tras el sorteo la valorarían más que aquellos otros con menos suerte, a pesar de que todos habían sufrido las mismas horas de acampada y espera en la cola.
 En general, los alumnos que no tenían entrada estuvieron dispuestos a pagar alrededor de 170 dólares por una de ellas, mientras que los agraciados con una entrada pedían unos 2400 dólares por ella. De hecho, de todos los entrevistados en el experimento no hubo ni un solo alumno dispuesto a  vender una entrada a un precio que algún comprador estuviera dispuesto a pagar.
 Y ¿cómo se pueden aprovechar de esta trampa mental relacionada con la propiedad los vendedores de cualquier producto? Pues de varias maneras: la más corriente es la garantía de devolución del producto en un plazo máximo de días. La garantía hace que compremos el producto, pero una vez que el producto ha estado con nosotros esos días ya despierta unas emociones de las que nos es difícil desprendernos.
Una segunda forma de vendernos algo por quedarnos ‘enganchados’ a la propiedad reside en el ejemplo de los paquetes de programas de Digital +. Compramos el paquete cine por un precio muy inferior a su precio oficial o incluso nos lo dan a probar gratis unas semanas y una vez que lo hemos probado nuestra aversión a la pérdida hará que continuemos disfrutándolo (y pagándolo) una vez acabado el plazo de promoción.

Referencias:

Carmon, Z., y Ariely, D. (2000): “Focusing on the Forgone: How Value Can Appear so Different to Buyers and Sellers”, Journal of Consumer Research, Vol. 27, december.
Fuente:http://blogs.ua.es/alfredoazorin/2012/04/19/sobrevaloramos-lo-que-nos-pertenece/

miércoles, 6 de junio de 2012

¿Ha disminuido la violencia humana?

¿Realmente ha disminuido la violencia humana?
Por Eduardo Zugasti día 5 junio, 2012


Durante la primera mitad del siglo XX, una visión preferentemente “rousseauniana” de la naturaleza humana estuvo de moda entre los académicos. Todavía no se habían encontrado evidencias arqueológicas de violencia organizada arcaica. Los estudios sobre cazadores y recolectores no mostraban una tasa de violencia alta. Según Margaret Mead, entre los Arapesh de Nueva Guinea “tanto hombres como mujeres son naturalmente maternales, amables, obsequiosos y nada agresivos”. Y las noticias sobre los primates tampoco traían noticias demasiado desagradables.

La tendencia empezó a ser socavada sobre todo a partir de la década de los ochenta, tal como explica Andrew Lawler en el monográfico de Science sobre conflicto humano. Se encontraron evidencias de guerra y asesinato entre los chimpancés. Lawrence Keeley, autor del influyente War before civilization. The myth of the peaceful savage calculó que hasta el 90% de los grupos humanos tradicionales se enzarzaron en la guerra, y todavía más sorprendente, que la tasa de muertes violentas era superior en los pequeños grupos (324 muertes por cada 100.000) que entre los más sangrientos y totalitarios estados del siglo XX (140 muertes por cada 100.000). Por si esto fuera poco, modelos matemáticos evolucionistas como el de Sam Bowles han propuesto que la guerra ancestral podría haber desempeñado un papel decisivo en la evolución de nuestra especie, y Ian Morris ha argumentado convincentemente que lo que llama “guerra productiva”, al menos en los márgenes de ciertas “latitudes afortunadas”, de hecho nos ha hecho más pacíficos en el largo plazo.

Steven Pinker se ha convertido en el defensor más conocido de la visión alternativa al cuadro “rousseauniano” sobre la violencia humana, sobre todo después de publicar The better angels of our nature en 2011. Pinker considera que los llamados “antropólogos de la paz” han impuesto un sesgo favorable sobre las sociedades tradicionales y argumenta que las sociedades se hacen significativamente más pacíficas a medida que se hacen socialmente más complejas. Aunque el mismo Pinker admite que hay importantes excepciones a las reglas, una de los principales objeciones concierne a la fiabilidad de los datos que soportan sus tesis. Quizás la distribución de la violencia humana en los pequeños grupos es demasiado variable como para extraer conclusiones generales: “Diferentes investigadores, por ejemplo asignan tasas diferentes de violencia a los !Kung. Y números diminutos en pequeños grupos hace que las estadísticas no sean fiables. Keeley cita a los esquimales polares, por ejemplo, pero dada su pequeña población, un sólo asesinato esquimal cada 50 años igualaría la tasa actual para los Estados Unidos”.

En un comentario en Science, Scott Atran resume el conjunto de las objeciones a las tesis de Pinker:
 
Gran parte de las tesis de Pinker sobre el declive de la violencia se concentra en datos fragmentarios. Incluso si las evidencias apoyan el declive de la violencia interpersonal, esto no tiene en cuenta la importante ley de distribución para las grandes guerras: desde hace unos 1500 años, son crecientemente infrecuentes pero muchas veces son más asesinas y de consecuencias más amplias que las precedentes. Cada evento más grande genera consecuencias más terribles para el mundo que el último, política, económica y socialmente. La tendencia interpersonal ha descendido durante siglos, incluso milenios, mientras que la violencia intergrupal de gran escala se ha reforzado recientemente. Pinker reconoce que esta fuerte tendencia, pero argumenta que no ha ocurrido ninguna “gran guerra” desde 1945. Confundir una reducción de 70 años en la guerra internacional con un declive de 7000 años en la violencia interpersonal implica una convergencia bastante súbita de factores que supuestamente llevan a la reducción general de la violencia: de forma creciente, la interdependencia, la conciencia y la empatía con los valores del otro, y la razón. Pocos diseñadores de políticas que conozco creen que hemos evitado la guerra nuclear porque nos hayamos vuelto súbitamente mas empáticos, más conscientes a escala global, y más razonables.
Al subrayar la gran diferencia que media entre la violencia interpersonal y la violencia intergrupal, Atran alerta sobre una visión demasiado complaciente o confiada que puede emerger de las conclusiones típicas de Pinker y Keeley. Mientras que es posible que la violencia entre personas haya disminuído en los últimos milenios, y que de hecho nos hayamos vuelto más empáticos, ni la “naturaleza humana” ni una organización social más compleja nos libran de catástrofes de gran escala.
Fuente: http://www.terceracultura.net/tc/?p=4837

Aprende a resolver tus conflictos con Chaplin

lunes, 4 de junio de 2012

Un algoritmo para detectar sonrisas falsas

El software es capaz de diferenciar con gran precisión entre una sonrisa de felicidad o de frustración. Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, han desarrollado un programa informático para reconocer sonrisas naturales y fingidas, que supera al observador humano en la identificación de la sonrisa por frustración. Para ello, el sistema se vale de un algoritmo que realiza un seguimiento de los movimientos efectuados por los músculos que intervienen en las expresiones faciales, diferentes en los gestos espontáneos, con respecto a los gestos forzados. Esta tecnología podría aplicarse en la formación de niños con autismo.
Por Patricia Pérez.


La psicología que se esconde tras el acto de sonreír es muy compleja, sobre todo cuando se hace con el fin de ocultar o falsear algo. La simulación además no resulta nada sencilla, lo que pone de manifiesto la dificultad que entraña cuando no se siente la emoción correspondiente.
A pesar de ello, existen grandes actores en este campo, cuyas expresiones pueden pasar como verdaderas ante los ojos humanos, pero no ante una máquina convenientemente adiestrada.
Así lo ha comprobado un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, que ha llevado a cabo un estudio de seguimiento con un grupo de voluntarios para poner a prueba un sistema automatizado capaz de distinguir entre aquellas sonrisas generadas de forma espontánea y natural frente a expresiones falsas o forzadas.
Según explica el MIT en un comunicado, la investigación confirmó además que la mayoría de la gente no espera una sonrisa en respuesta a la frustración, al tratarse de una expresión involuntaria. De esta forma, el nuevo algoritmo permite diferenciar las sonrisas de alegría de las causadas por frustración con mucha mayor precisión que los observadores humanos.
“El objetivo es ayudar a las personas en la comunicación oral”, subraya Ehsan Hoque, estudiante del Grupo de Computación Afectiva del Laboratorio de Medios del MIT, y autor principal de la investigación, cuyos hallazgos se han publicado recientemente en la revista IEEE Transactions on Affective Computing.
Situación real versus forzada
 Los científicos crearon dos casos experimentales para provocar dos estados afectivos opuestos: frustración y alegría. Así, en el primer experimento se pidió a los participantes que recordaran situaciones mientras manifestaban su alegría o frustración, mientras que en el segundo intentaron provocar estos estados de forma natural. Todo ello mientras eran grabados con una cámara web.
Por un lado, los sujetos debían rellenar un largo formulario por Internet, el cual se borraba automáticamente cuando pulsaban la tecla de enviar. La mayoría (el 90 por ciento) sonrió con frustración ante esta situación, pero cuando se le pidió adoptar una expresión de fiasco, el mismo porcentaje no sonrió. Del mismo modo, estudiaron las sonrisas de felicidad producidas cuando se mostró a los sujetos un vídeo muy tierno de un bebé, y también las que adoptaron sin una provocación emocional.
A estos mismos voluntarios se les pidió posteriormente que interpretaran imágenes de gente sonriendo realmente o fingiendo una sonrisa de alegría o frustración. Mientras su clasificación de las sonrisas por frustración fue más bien fruto del azar, se obtuvo un 92 por ciento de precisión a través del algoritmo. Esto es precisamente lo que diferencia esta investigación de estudios anteriores, basados normalmente en expresiones de emoción fingidas, lo que puede inducir a resultados erróneos.
“Los casos simulados son mucho más fácil de clasificar, pero cuando se trata de interpretar imágenes de respuestas reales, la gente tiende a responder al azar, estimando las correctas sólo en el 50 por ciento de los casos”, apunta Hoque. El mismo vincula la efectividad o mejor rendimiento de la máquina con que ésta se centra exclusivamente en los rasgos mecánicos de la sonrisa, mientras el hombre tiende a prestar atención a otras señales.
Cuestión de músculos
 El algoritmo desarrollado por los investigadores del MIT hace un seguimiento de los movimientos que realizan los músculos que producen las expresiones faciales y los cuantifican mediante un registro denominado Sistema de Codificación de Acción Facial (FACS, por las siglas en inglés).
El FACS se desarrolló en la década de 1970 y se ha convertido en el sistema más utilizado tanto en aplicaciones de reconocimiento facial como por gente que necesita entender los comportamientos faciales. Para su uso, los investigadores descomponen la expresión en “unidades de acción”, añadiendo también cualquier asimetría, así como la intensidad y la duración del gesto en cuestión.
En el caso de las sonrisas simuladas son fácilmente identificables porque se usa únicamente el músculo cigomático mayor, que es el que tira de las comisuras de los labios hacia atrás y levanta las mejillas, el cual podemos contraer voluntariamente. Por el contrario, en sonrisas genuinas o espontáneas, (conocidas como sonrisas de Duchenne en honor al neurólogo francés que las identificó en 1862) actúa además el orbicular de los ojos que se tensa de forma involuntaria, tirando hacia abajo de las cejas y hacia arriba de la mejillas, produciendo unas arrugas alrededor de los párpados.
En un primer momento, a través de las imágenes fijas, los investigadores encontraron pocas diferencias entre las sonrisas naturales por frustración o de alegría, pero el análisis del vídeo mostró que la progresión de ambas expresiones fue muy diferente. A menudo, las sonrisas causadas por felicidad aparecen gradualmente, mientras las originadas por un infortunio surgen y se desvanecen rápidamente.
Comprender las sutilezas que revelan las emociones subyacentes es precisamente uno de los objetivos de esta investigación, según sus artífices. “A las personas con autismo se les enseña que una sonrisa significa que alguien es feliz”, apunta Hoque, pero la investigación demuestra que no es tan simple.
Por ejemplo, el ex primer ministro británico Gordon Brown está considerado como una persona con una sonrisa falsa, debido en gran parte a la “coordinación antinatural de su gesto”, en palabras de Hoque. También cita al ex candidato a la presidencia de EEUU Herman Cain, quien ofrecía en una campaña publicitaria una sonrisa que aparecía muy lentamente -tardaba nueve segundos en formarse-por lo que fue muy parodiado. “Conseguir la coordinación exacta es muy importante si quiere que sus sonrisas sean percibidas como sinceras y genuinas”, subraya el investigador.

Aplicaciones
 Jeffrey Cohn, profesor de Psicología en la Universidad de Pittsburgh que no participó en esta investigación, señala que este trabajo “abre un nuevo camino por su enfoque sobre la frustración, una experiencia humana fundamental. Mientras que algunos investigadores habían identificado la sonrisa en el contexto de las expresiones de dolor, el grupo del MIT puede ser el primero en implicarlas con expresiones o emociones negativas”.
Para el profesor, se trata de un trabajo “muy interesante en la ciencia computacional relativa al comportamiento que integra la psicología, la visión artificial, el procesamiento del habla y el aprendizaje automatizado para generar nuevos conocimientos con implicaciones clínicas”. Al igual que los autores del estudio destaca su papel “recordatorio” de que no todas las sonrisas son positivas. “Ha habido una tendencia a leer disfrute cada vez que se encuentra una sonrisa. Para la interacción hombre-ordenador, entre otros campos y aplicaciones, se necesita una visión más matizada”, añade.
No es de extrañar por tanto que esta herramienta pueda utilizarse en la formación de niños con autismo, personas que tienen dificultad con las expresiones, para que puedan identificar los tipos de sonrisas. También puede ser de interés para los comerciantes. “El hecho de que un cliente esté sonriendo, no significa necesariamente que esté satisfecho”, advierte Hoque, y conocer la diferencia podría ser importante para valorar la mejor manera de responderle. “El significado subyacente que se esconde tras la sonrisa es fundamental”, insiste.
Igualmente podría aplicarse a la programación de ordenadores, para que respondieran de forma apropiada a cada estado de ánimo de los usuarios. Precisamente uno de los objetivos de la investigación del Grupo de Computación Afectiva es “crear un equipo más inteligente y respetuoso”, según Hoque.

lunes, 19 de marzo de 2012

Internet es útil para predecir el comportamiento humano


Imagen tomada de www.fastcompany.com

La estructura de Internet y de las redes digitales, que se organizan a partir de nodos interconectados, de forma muy similar a la de cualquier otro organismo vivo, ayuda a predecir comportamientos humanos, ha explicado uno de los mayores expertos en redes el físico húngaro Albert-László Barabási.
Una vez determinados los vínculos entre los distintos agentes que conforman una estructura en red se pueden vaticinar muchos comportamientos con altos niveles de fiabilidad, según este prestigioso científico, director del Center for Network Science en la Northeastern University, y que esta semana ha sido investido doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid.
Existen redes celulares, redes políticas, redes sociales, redes geográficas, etc, y todas ellas se organizan de manera parecida, a partir de unos nodos fundamentales que sustentan la estructura, mientras que existen otros prescindibles, ha añadido el profesor Barabási.
Este científico ha contribuido de manera fundamental en el desarrollo de la teoría de redes para explicar fenómenos muy diversos del mundo real, combinando conocimientos de la física, las matemáticas, la ciencia de los ordenadores y la ingeniería.
Redes libres de escala
Su principal contribución ha sido la introducción del concepto de redes libres de escala y la propuesta de un modelo para explicar la emergencia natural de éstas en sistemas naturales, tecnológicos y sociales.
La ciencia de las redes es un campo científico relativamente moderno que busca entender el funcionamiento de los sistemas de redes que rigen la vida de los organismos, según este experto, cuyas investigaciones analizan con una nueva perspectiva los mecanismos en torno a la estructura de Internet, las redes sociales, las redes de telefonía, la célula biológica o enfermedades como el cáncer.
En el caso de las redes sociales, ha explicado que es obvio el distinto peso que tienen ciertas personas en la estructura que las componen, y que se materializa en unos nodos u otros.
Así, ha añadido, unos individuos tienen más contactos que otros, porque no todos se comportan igual, e incluso los menos interconectados siempre tienen algún vínculo que los une al resto.
Análisis de estructuras
Según Barabási, las redes de Internet están favoreciendo el conocimiento de la organización de las redes sociales y el análisis de sus estructuras; así, por ejemplo, se puede anticipar con altos niveles de fiabilidad qué hará un sujeto en un momento dado, con quién se relacionará, sus preferencias o sus posibles necesidades en los próximos días.
La capacidad de plantear predicciones a partir del estudio de las redes es extrapolable a otros sectores, y no se limita a las interconexiones en Internet.
Así, en el ámbito sanitario, la aplicación de la teoría de redes permite adelantar cuál podría ser la expansión de un virus en un territorio u otro, y en el campo militar, la distintas declaraciones facilitadas por una red de personas propicia, por ejemplo, el descubrimiento de personas en proceso de búsqueda y captura, como ocurrió en Irak con Sadam Hussein.
Las empresas son conscientes del poder de las herramientas de análisis de redes, y por eso, apuestan cada vez más por ellas, ha concluido el experto.

Fuente: http://noticiasar.terra.com.ar/tecnologia/noticias/0,,OI5479422-EI12469,00-Internet+es+util+para+predecir+el+comportamiento+humano.html

martes, 28 de febrero de 2012

EXPLORANDO EL COMPORTAMIENTO HUMANO

Un nuevo sistema de visión analiza el comportamiento humano

 


HERMES se basa en el análisis del comportamiento humano a partir de secuencias de vídeo. La imagen pertenece a una acción efímera de vídeo danza. Foto: Umberto Giangrandi.

Un consorcio de investigadores europeos coordinado por el Centro de Visión por Computador (CVC) de la Universitad Autónoma de Barcelona (UAB) ha desarrollado HERMES, un sistema cognitivo computacional integrado por cámaras de vídeo y software que es capaz de reconocer y prever el comportamiento humano, así como de describirlo en lenguaje natural.
HERMES (Human Expressive Representations of Motion and their Evalutation in Sequences) se basa en el análisis del comportamiento humano a partir de secuencias de vídeo capturadas con tres niveles de enfoque: el del individuo, como un objeto relativamente alejado; el de su cuerpo, con una proximidad media que permite analizar sus posturas; y el del rostro, que permite estudiar con detalle sus expresiones faciales. La información obtenida, procesada por algoritmos de visión por computador y de inteligencia artificial, permite al sistema aprender y reconocer patrones de movimiento.
El nuevo sistema aporta dos novedades importantes en el campo de la visión por computador. La primera es la descripción de los movimientos captados por las cámaras en lenguaje natural, a través de frases sencillas y precisas que van apareciendo en la pantalla del ordenador en tiempo real, junto con el número fotograma en que se produce la acción.
El sistema puede utilizar también un avatar hablando y describir la información en diferentes idiomas. La segunda es la posibilidad de analizar y descubrir potenciales comportamientos inusuales -a partir de los movimientos aprendidos- y de alertar sobre ellos. Por ejemplo, el sistema enviará un aviso al centro de control de una estación de metro cuando capte un individuo que intente bajar a la vía del tren; o alertará cuando una persona anciana que viva sola sufra una caída.
Las ventajas de aplicación que supone son muy altas en el ámbito de la vigilancia inteligente y la prevención de accidentes y delitos, pero los investigadores consideran que también tiene un gran potencial como herramienta de estudio en otros campos, como el marketing o la psicología.
HERMES ha sido un proyecto coordinado por Juan José Villanueva, profesor emérito del Departamento de Ciencias de la Computación de la UAB y desde hace un año exdirector del CVC, del que fue director durante los últimos 14 años.
El nuevo sistema, que ha recibido varios premios científicos en los mejores congresos especializados, ha sido desarrollado dentro del 6º Programa Marco de Investigación de la Unión Europa.
Con una duración de tres años y medio y un presupuesto de 2.100.000 euros, en su realización han participado investigadores de cinco de los grupos de investigación más reconocidos de Europa en esta área y de una empresa especializada en tecnologías de la información y comunicación. Este nuevo sistema se estructura a su vez en siete subproyectos.

Siete subproyectos de HERMES
1.- El sistema de cámaras: se han utilizado cámaras estáticas para abarcar la escena completa y cámaras activas de alta resolución - sensores “pan-tilt-zoom” (inclinación horizontal-vertical-zoom)-, que permiten un seguimiento y una mayor aproximación automática a los individuos. Para hacerlo, se han aplicado técnicas de optimización de la información contenida en las imágenes.
2.- El análisis del movimiento de los objetos y de los individuos de la imagen. La información obtenida es utilizada para guiar las cámaras activas hacia donde se producen las acciones. Estos problemas se han abordado con diferentes tipos de técnicas de seguimiento.
3.- El análisis del movimiento del cuerpo de los individuos, para extraer la información de las diversas partes del cuerpo, analizar las acciones y describir y prever el comportamiento. Se han usado técnicas basadas en el reconocimiento de patrones y siluetas.
4.- El análisis del movimiento facial, para la comprensión del estado emocional de los individuos, su actitud y las posibles reacciones. En este subproyecto se han utilizado y desarrollado nuevas técnicas para el seguimiento y la alineación de las caras en 2D y 3D.
5.- La integración del software y del lenguaje natural, con el objetivo de describir lo que está pasando en las escenas registradas, con un esquema conceptual de representación.
6.- La integración de todo el sistema, software y hardware, para trabajar en entornos reales y en tiempo real. Se ha diseñado e implantado todo el sistema en una arquitectura orientada al funcionamiento en escenarios reales.
7.- La generación de secuencias virtuales a partir de la descripción de comportamientos en lenguaje natural y la interactuación de los dos mundos, el real y el virtual, en una misma secuencia, con técnicas de realidad aumentada.

Fuente: Universitat Autònoma de Barcelona