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lunes, 14 de enero de 2013

La sonrisa, el poder y el estatus


Por ROBERT LEE HOTZ

Nuevas investigaciones sugieren que el estatus y la autoridad influyen en nuestras expresiones faciales, haciendo de una simple sonrisa un juego de poder.

Los nuevos experimentos, que fueron presentados al público en la reunión anual de la Sociedad de Neurología en Nueva Orleans, atribuyeron la decisión de sonreír a los reflejos sociales, que ocurren con velocidad relámpago y que están arraigados en los circuitos neurales. Por lo general, mostramos u ocultamos una sonrisa en base al rango, poder o estatus, indicaron los investigadores que analizaron las respuestas faciales involuntarias que ocurren cuando uno devuelve o suprime una sonrisa.
Esta es la observación más reciente en el tema que los científicos que estudian la relación entre la cultura y el cerebro denominan "el efecto del jefe", en que la presión social del estatus y el poder repercuten en nuestra neurobiología.
"Esto da forma a la arquitectura neural", señala el neurocientífico Sook-Lei Liew del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Derrame Cerebral de Estados Unidos, quien ha estudiado este fenómeno, aunque no participó en la investigación presentada la semana pasada.
La cultura de la política en la oficina puede cambiar sutilmente nuestra percepción de rostros y expresiones. Normalmente, por ejemplo, reconocemos primero nuestro propio rostro en una serie de fotografías. En algunas circunstancias, sin embargo, respondemos en primer lugar a la foto de nuestro jefe, debido a una reacción involuntaria que se impone ante nuestros reflejos sociales normales.
Este "efecto del jefe" varía entre diferentes culturas nacionales. Los trabajadores chinos reaccionaron más velozmente a una foto de su supervisor directo, siempre y cuando el jefe tuviera el poder de darles una evaluación de trabajo negativa, de acuerdo a un estudio por Liew y sus colegas el año pasado en la Universidad del Sur de California y la Universidad de Peking.
Por contraste, los estadounidenses analizados reaccionaron más rápidamente a los supervisores percibidos como más influyentes socialmente.
Los resultados de la prueba que se presentaron en la Universidad de California en San Diego documentaron cómo una sonrisa puede encapsular la autoridad en el trabajo.
Utilizando una técnica llamada electromiografía facial, el neurocientífico cognitivo Evan Carr examinó las reacciones de 55 estudiantes de ambos sexos que fueron divididos en dos categorías: aquellos que consideraban tener mayor poder personal y los que consideraban lo contrario.
Les mostraron videos de personas que les indicaron tenían puestos importantes, como doctores, o puestos bajos, como empleados en restaurantes de comida rápida. Carr registró, milisegundo por milisegundo, los movimientos involuntarios de los músculos involucrados en la sonrisa mientras ellos veían los videos.
La reproducción inconsciente de las expresiones faciales de otra persona —incluyendo devolver una sonrisa—parecía depender, en parte, en la percepción del poder propio del imitador y del estatus de la persona imitada, descubrió.
Los investigadores hallaron que cuando las personas se sentían poderosas muy raramente devolvían una sonrisa de un individuo de alto rango, suprimiendo automáticamente la tendencia de imitar la mueca.
"Uno podría sentirse más competitivo", dice Carr.
Por otro lado, aquellos que se sentían carentes de poder automáticamente imitaron la sonrisa de todos, independientemente de su posición.
"Los sentimientos de uno sobre el poder y el estatus parecen determinar qué tan dispuesto está uno a devolver la sonrisa a otra persona", asevera Carr. "Somos muy capaces de actuar como camaleón humano y reaccionar a estas situaciones sociales sin realmente percatarnos de hacerlo".

fuente: http://online.wsj.com/article/SB10001424052970203630604578072862969756852.html?mod=WSJS_vida_LeftTop

miércoles, 2 de mayo de 2012

Neurociencia y poder

Además de corromper, el poder es tan adictivo como la cocaína, asegura investigador

Ian Robertson, neurocientífico del Trinity College de Dublín, asegura que el poder despierta en las zonas de recompensa del cerebro efectos similares a los de la cocaína: un placer inmediato que se vuelve adicción en el largo plazo.
La capacidad corruptora del poder es legendaria, una especie de veneno que se infiltra en la mente de quienes lo ejercen y termina por modificar sus pensamientos, sus valores, su manera de comportarse frente a los demás y también frente a sí mismos.
Hace un par de días Ian Robertson, profesor de psicología en el Trinity College de Dublín y director del Instituto de Neurociencia de la misma universidad, publicó una interesante editorial en la que glosa algunos de los descubrimientos en dichos campos que apuntan a una adicción manifiesta y desarrollada a nivel neurona y hormonal que el poder despierta en aquellos que se exponen a su ejercicio.
De entrada Robertson nos recuerda que el poder incrementa los niveles de testosterona tanto en hombre como en mujeres, de la cual se sabe que tanto esta hormona como uno de sus derivados, el androstanediol-3, un esteroide, son altamente adictivos porque a su vez generan un aumento de dopamina en la zona de recompensas del cerebro, el núcleo accumbens. Este efecto, nos dice el científico, guarda enorme semejanza con los que provoca la cocaína: un placer inmediato que deviene adicción en el largo plazo.
En los babuinos, por ejemplo, se ha comprobado que los individuos que se encuentran en los niveles más inferiores de la jerarquía grupal también son los que tienen menos presencia de dopamina en las áreas del cerebro correspondiente y, por el contrario, cuando estos eran “promocionados” a posiciones superiores, la dopamina también ascendía.
Con dichos primates el ser humano comparte al menos una similitud de comportamiento: mayor poder (i. e. más dopamina) lleva a más agresividad y más actividad sexual. Además en nuestra especie, nos dice Robertson, el poder también hace más inteligentes a las personas porque la dopamina mejora las funciones del cerebro en el lóbulo frontal. Pero un descenso en la jerarquía, que se traduce en menores niveles de dopamina, incrementa el estrés y reduce las habilidades cognitivas. Robertson abunda:
Pero mucho poder ―y por lo tanto mucha dopamina― puede perturbar la normalidad de la cognición y la emoción, llevando a grandes errores de juicio y reticente al sentido de riesgo, sin mencionar un enorme egocentrismo y falta de empatía hacia los otros.
Fuente: pijamasurf.

jueves, 8 de marzo de 2012

Las mujeres del futuro.

Las mujeres del futuro. Un estudio sobre las mujeres alrededor del mundo Guadalupe Vargas.  


Este estudio fue conducido entre febrero y abril de 2011 y contó con la participación de casi 6,500 mujeres (en 21 países) ubicadas en Asia Pacífico, Europa, América Latina, África y Norteamérica.
La muestra fue aplicada en el campo en países desarrollados usando una metodología online. En países emergentes se aplicó una aproximación online con Metodología de Campo Mixta (MCM), de ubicación central y/o entrevista puerta a puerta. El margen de error es +/- dos puntos. Los países en el estudio representan 60% de la población mundial y 78% del PIB. Fuente: Estudio Nielsen Las Mujeres del Futuro 2011.
Publicado en la Revista Amai. Si desea ver el estudio completo, busque en este link: http://www.amai.org/publica_revista.php



En la distribución del gasto en los hogares, las mujeres tienen el control

Las mujeres controlan la mayoría de las decisiones de compra en el hogar y su influencia está creciendo. Alrededor del mundo están ampliando sus roles tradicionales para intervenir en decisiones del hogar, negocios y política.

El poder de decisión con el que cuentan, representa una gran oportunidad para vincular de mejor manera a las mujeres con los productos que compran, los servicios que utilizan y las tecnologías de medios que usan; capitalizar el conocimiento que se tiene de las mujeres como consumidores, indudablemente puede producir resultados muy positivos.

 ¿Cuáles son los medios tradicionales y nuevos más exitosos para influir en sus decisiones de compra? ¿Las mujeres de países desarrollados piensan y actúan diferente que aquellas que viven en países emergentes? ¿Qué preocupaciones tienen las mujeres ahora y qué esperan para las generaciones futuras? ¿Existen aún los papeles tradicionales o los hombres comparten equitativamente las responsabilidades? ¿Cómo pueden los mercadólogos impactar con mayor efectividad a las mujeres y crear mensajes que se comuniquen mejor con los sentimientos y emociones que las impulsan y fortalecen?

Para contestar estas preguntas, Nielsen realizó un estudio con mujeres de distintas generaciones ubicadas en economías desarrolladas y emergentes. El estudio incluyó 21 países que representan a nivel mundial 60% de la población y 78% del PIB. Este análisis proporciona insights respecto a cómo las generaciones actuales y futuras de mujeres consumidoras compran productos y servicios, y usan los medios de manera distinta. Una verdad universal prevalece: las mujeres en todos los lugares creen que su papel está cambiando y que esta transformación es para mejorar.

Las mujeres consideran que su rol está cambiando para mejorar

El 80% de las mujeres de los países desarrollados creen que el rol de la mujer está cambiando y –de ellas– el 90% considera que este cambio es para mejorar. En países emergentes, el futuro se percibe aún más prometedor. Esta tendencia, de que las mujeres trabajen fuera de casa, ha sido más notoria en los países desarrollados; sin embargo, poco a poco se ha ido incorporando a las naciones emergentes, como las que integran Latinoamérica. De hecho, la expectativa que se tiene de la participación de la mujer en los ingresos del hogar para los siguientes cinco años, evidencia esta clara tendencia.

Las redes sociales están conectando a las mujeres alrededor del mundo, ampliando su “círculo de influencia”, convirtiéndose en una herramienta indispensable para resolver problemas, hacer preguntas y construir una comunidad.

Los medios sociales son mucho más que sólo entretenimiento; en el caso particular de las mujeres proporcionan sin lugar a dudas beneficios funcionales. Nielsen estima que existen en promedio entre 200 a 300 foros de mujeres dedicados a la discusión entre mercados globales (sin contar blogs individuales), donde las mujeres se conectan para tratar temas que van desde la vida familiar, administración de carrera, salud y bienestar, compras y salud financiera.

•• En línea, las mujeres son más comprometidas que los hombres, ya que pasan más tiempo en menos sitios durante una sesión.

Las mujeres hablan 28% más por celular y envían 14% más cantidad de mensajes de texto que los hombres.

Éstos son datos interesantes para mercadólogos y publicistas, tienen la oportunidad de conectarse mejor con las mujeres vía online y encontrar formas de hacerlas sentir como clientes valiosas y a su vez, recompensarlas por ser abogadas de la marca.

Las redes sociales tienen el poder de conectar a mujeres alrededor del mundo y –mientras lo hacen– sus comunidades y círculos de influencia llegan a ser mucho más amplios. Hoy, Nielsen reporta que el uso de los medios sociales ha alcanzado altas cifras de penetración en países como Estados Unidos (73%), Italia (71%), Corea del Sur (71%), Australia (69%), Francia (64%), Brasil (63%) y Alemania (50%).

Mientras tanto, las tasas de adopción de medios tecnológicos continúan al alza en países emergentes. Tres cuartas partes de las mujeres en países emergentes declaran que la computadora y el teléfono móvil les permiten tener una mejor vida en general.

Las mujeres son más influenciadas por personas que conocen

Entre 22 formas de publicidad medidas, las “recomendaciones de gente que conoce”, son por mucho la fuente de publicidad más confiable para las mujeres, tanto en países desarrollados (73%) como en países emergentes (82%); sin embargo, cuando se trata de publicidad pagada, las opiniones varían ampliamente.

Después de las recomendaciones y opiniones encontradas online, las mujeres en países desarrollados dan su confianza al contenido editorial de periódicos (35%), sitios en Internet de la marca (32%) y correos electrónicos a los que se han inscrito (29%). En países emergentes, los sitios en Internet de la marca (60%) son el medio más confiado, seguido de las editoriales de periódico (56%) y anuncios en TV (49%).

El estudio de Nielsen también reveló que la mayoría de las mujeres dijeron que son más reticentes a confiar en anuncios de texto vía teléfono celular, en redes sociales y en dispositivos como teléfonos inteligentes y tablets.

Anuncios en línea tipo banner cuentan con un amplio aspecto positivo para ganar su confianza. La TV es la fuente preferida cuando se trata de obtener información sobre nuevos productos y servicios; este medio continúa siendo el medio más persuasivo y es la fuente número uno en que las mujeres de distintos continentes confían. En 10 de 10 mercados emergentes y en 7 de 11 mercados desarrollados, la televisión se destacó notoriamente sobre las 14 fuentes de información alternas.

Las recomendaciones de boca en boca se ubicaron como la segunda o tercera opción. Los periódicos y revista fueron otra fuente de información popular para las mujeres de mercados emergentes, mientras que el uso de Internet fue más dominante en mercados desarrollados.

En 95% de los países, la calidad es el constructor número uno de lealtad a la marca. En tanto que el precio es una influencia importante para la decisión de compra, en la mayoría de las categorías no se encuentra dentro de los tres primeros criterios. Cuando se trata de generar lealtad a la marca, la calidad es el detonador principal en los países emergentes

Más influencia sí, pero también más estrés

Conforme se incrementa el poder, el estrés aumenta. Ante este cambio de rol que desempeña la mujer a nivel global, las encuestadas declararon que se sienten presionadas por el tiempo, rara vez tienen oportunidad de relajarse y se sienten estresadas y con sobrecarga de trabajo constantemente.

Se pudo observar que en los países emergentes, ellas sienten esta presión aún más que sus congéneres de países desarrollados. Las mujeres de India (87%), México (74%) y Rusia (69%) reportan que el tiempo es su mayor preocupación; en países desarrollados, en España (66%), Francia (65%) e Italia (64%) son las más estresadas por la misma causa.

Adicionalmente, la investigación muestra que las mujeres que viven en países emergentes distribuyen la mayor parte de sus ingresos adicionales en básicos esenciales, como comida y ropa; en tanto que las mujeres en países desarrollados indican que están más dispuestas a destinarlos a vacaciones, compra de abarrotes, pago de deudas y para ahorro en general. Específicamente para el caso de Latinoamérica, el orden de sus preferencias se ubicó de la siguiente manera: vacaciones, ahorro, alimentos, ropa y entretenimiento en el hogar

Las mujeres pueden controlar el gasto en el hogar, pero uno de los aspectos que realmente desean es tener responsabilidades compartidas y más equitativas con sus parejas, respecto a todas las materias de la vida, desde el cuidado a los niños hasta la compra de un auto.

En países desarrollados, la noción de compartir la toma de decisiones y de responsabilidades está bien establecida para todas las materias, aunque las compras relativas a cuestiones de salud y belleza, así como en todas las áreas que tienen que ver con los niños dentro y fuera de casa, permanecen entre las decisiones en las cuales las mujeres ejercen mayor influencia.

En economías emergentes, los hombres aún son considerados como los depositarios de la toma de decisión principal en cuanto a electrónicos y autos, en tanto que la mujer predomina en materia de salud, belleza, alimentos, así como en las decisiones que tienen que ver con el cuidado de los niños.

viernes, 24 de febrero de 2012