viernes, 10 de agosto de 2012

Ecología, consumo y democracia

Conclusiones del informe
"Consumo y estilos de vida: cambio global en España 2020/2050"
Rafael Fraguas


La crisis medioambiental requiere cambios políticos tan grandes que sin una nueva legitimidad y nuevos pactos sociales no será posible superarla. El actual modelo de sociedad, en cuanto concierne a consumo, ecología y estilos de vida, está siendo abiertamente cuestionado. Pero otro modelo alternativo sólo será viable mediante una regeneración democrática en línea con las nuevas demandas surgidas del movimiento del 15-M. Sin una nueva legitimidad y un nuevo pacto social entre los poderes y la ciudadanía, ninguna política medioambiental o energética eficaces podrán consolidarse.

Estas son algunas de las conclusiones del informe Consumo y estilosde vida: cambio global, España 2020/2050, presentado este jueves en La Casa Encendida de Madrid por Luis Enrique Alonso, catedrático de Sociología del Consumo; Concepción Piñeiro, de la cooperativa Altekio; Fernando Cembrano, de Ecologistas en Acción y los economistas Álvaro Porro y María Heras, de la revista Options, mentora del informe.

Se trata de un estudio científico que en sus 236 páginas contempla escenarios de futuro y de diagnóstico sobre la situación actual; es un informe pionero en España sobre el consumo en el ámbito del cambio global y hacia la sostenibilidad. Ha sido realizado con grupos de discusión socialmente significativos de entre 90 y 120 integrantes, procedentes de distintas áreas de España, por un equipo multidisciplinar que ha empleado dos años y medio de investigaciones cualitativas. Incluye encuestas, reflexiones y análisis de expertos en asuntos ecológicos, en Sociología del Consumo y de estilos de vida. Incorpora, además, una quincena de tribunas de opinión de otros tantos especialistas.

Según Luis Enrique Alonso, “el informe revela una gran frescura intelectual por la diversidad de metodologías empleadas y por enlazar las cuestiones sociales con las medioambientales”. Los trabajos incorporados al informe señalan que desde la calle se percibe que las políticas oficiales de precios y los impuestos relacionados con el medio ambiente y la energía no promueven actitudes garantes de las apremiantes necesidades de sostenibilidad ecológica.

Asimismo, establece que los ciudadanos de a pie siguen considerando las actitudes de consumo responsable respecto a la energía y el medioambiente que desde las administraciones estatales, regionales y municipales se les demandan como meramente opciones personales, igualmente voluntarias para ricos y pobres. Pero tales políticas, remarca el informe, consisten en estrategias colectivas de supervivencia. Y afectan necesariamente a toda la ciudadanía.

“Las prácticas de consumo permiten que desde la vida cotidiana surjan mayorías sociales capaces de experimentar nuevas prácticas y estilos de vida, visiones y valores que, a su vez, desencadenen cambios políticos potentes”. Así lo asegura el economista Álvaro Porro, co-redactor del informe. A su juicio, los estudios recién publicados muestran que “la percepción de la crisis económica lleva a muchos ciudadanos a admitir medidas drásticas de ahorro, pero los problemas ecológicos se consideran todavía muy distantes y sus efectos, lejanos”. Y añade: “En cuanto a las políticas del Gobierno español al respecto, son incoherentes. Europa acaba de decirle que debe aumentarse la fiscalidad medioambiental, al ser la española, el 1,8 del Producto Interior Bruto, junto con la de Letonia, la más baja de la media europea.

Las actuales políticas” agrega el economista, “no buscan la equidad y las familias que tienen menos ingresos reciben sobre sus economías una carga fiscal proporcionalmente mayor que la que afectan a las familias más ricas”.

Por otra parte, Porro destaca que “la brecha entre el discurso oficial y su acción política es cada vez más ancha; se ha demostrado” concluye, “que las políticas de persuasión, por si solas, no son capaces de generar en las prácticas de consumo de la gente los cambios urgentes que la sostenibilidad del ecosistema reclama”.
 

La consulta del informe completo puede hacerse en www.revistaopciones.org
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/08/actualidad/1339119098_005318.html

¿A usted quién lo maltrata más?

¿Quién lo maltrata más?
Moisés Naím

¿Por quién se siente usted más maltratado? ¿Por su proveedor de telefonía? ¿Por su banco? ¿Las líneas aéreas? Las relaciones entre las empresas y sus clientes están cargadas de conflictos de interés cubiertos por una capa de hipocresía, publicidad y mercadeo. Al fin y al cabo, las empresas quieren extraer la máxima cantidad de dinero de sus clientes y estos quieren pagar lo menos posible. Crear lealtad a la marca es la principal motivación que impulsa a las empresas a tratar bien a sus consumidores. Nada nuevo. No obstante, las empresas insisten en persuadirnos de que son nuestros amables aliados y que sus decisiones de precios, calidad y servicios también están guiados por la ética. A esta idea últimamente no le ha ido muy bien. El Barclays Bank, por ejemplo, pagó una multa de 452 millones de dólares por haber manipulado las tasas de interés interbancarias (la tasa Libor, a la que ahora algunos cínicos llaman, en inglés, Lie-More: miente-más). “¡No somos los únicos!”, clamó el jefe de Barclays antes de dimitir. Su colega de JP Morgan, Jamie Dimon, insiste en que los bancos no necesitan más regulaciones, ya que sus valores éticos, sus mecanismos de autocontrol y la competencia garantizan que sus decisiones estén alineadas con los intereses de la sociedad. Pero Dimon se ha visto sorprendido por pérdidas escondidas en su banco de 2.000 millones de dólares (o 5.000. O más. Aún no se sabe). Dimon dijo estar indignado por la deshonestidad de los banqueros de JP Morgan (pequeño detalle: son sus empleados). Rajat Gupta, el exjefe de la prestigiosa empresa consultora McKinsey&Co (“somos una organización guiada por valores”) acaba de ser condenado en Nueva York por haberle filtrado a su cómplice valiosa información secreta sobre Goldman Sachs, empresa en cuyo directorio Gupta participaba.

HSBC, otro banco, también se disculpa: en 2007 y 2008 su subsidiaria en México envió a EE UU 7.000 millones de dólares presuntamente depositados por los carteles de la droga. Y hablando de México: según la OCDE (organismo formado por los países más ricos del mundo) los excesivos precios que cobra AmericaMovil, la empresa de telefonía de Carlos Slim, le cuestan a los consumidores de ese país 26.000 millones de dólares cada año. Pero pagar más por hacer una llamada telefónica no es tan peligroso como tomar una medicina que, en vez de curar, mata. La empresa farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) acaba de ser multada con 3.000 millones de dólares por promover medicamentos que hacen daño, o incluso pueden causar la muerte. El monto de la multa es muy alto, pero no tanto como los 8.200 millones de ganancias que la empresa tuvo en 2011.

¿Qué está pasando? ¿Han aumentado las conductas empresariales abusivas o solo estamos mejor informados? Ambas cosas. Lo cierto es que el viejo principio del caveat emptor, que en latín significa que es el comprador quien debe tomar las precauciones porque el riesgo es suyo y no de quien le vende, es más válido que nunca.

La enorme complejidad del comercio moderno pone a los consumidores en desventaja. Las empresas gastan fortunas en crear marañas de incentivos y obstáculos que limitan la libertad del consumidor para no seguir comprándoles o cambiarse a otra empresa. Modificar un pasaje aéreo o un contrato de servicio de telefonía móvil es una odisea que pocos logran remontar sin incurrir en costos adicionales —y a veces sustanciales. Todos nos hemos visto sorprendidos —y espantados— por facturas telefónicas acumuladas sin darnos cuenta, o por no haber leído con atención —y con un microscopio— el contrato firmado con el proveedor de servicios. Cada vez más los gurús de la estrategia empresarial explican que una empresa exitosa es aquella que logra “fidelizar” a sus clientes hasta el punto de que más que compradores se vuelven suscriptores. Lograr que un usuario acepte entrar en un vínculo comercial permanente donde se renueva regularmente —y automáticamente— la relación de compra\-venta equivale a alcanzar el nirvana empresarial. Mientras que las suscripciones antes se limitaban a servicios como la televisión por cable o productos tales como revistas, ahora la estrategia se aplica a coches, ropa, alimentos, etcétera.

Pero para los consumidores también han aparecido ventajas y posibilidades que antes no teníamos. La hiper-competencia entre empresas rivales ayuda a contener los abusos que solo son sostenibles cuando estas se cartelizan y coordinan sus precios y políticas. De esto aún hay mucho (¿hablamos de las maquinillas de afeitar?), pero también es cierto que en muchos sectores hay más competencia, y que las viejas empresas dominantes están cada vez más amenazadas por nuevos rivales. Y otra buena noticia es que hoy los compradores tenemos acceso a más información que nunca sobre lo que compramos y sobre quién nos vende. Barclays y GlaxoSmithKline lo acaban de descubrir.

fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/07/21/actualidad/1342889251_661177.html

miércoles, 8 de agosto de 2012

Bolt: anatomía de un record

Usain Bolt reúne las tres cualidades clásicas de unos juegos olímpicos: citius altius fortius. Después de correr los 100 metros lisos en tan sólo 9,63 segundos, el atleta jamaicano todavía es el más rápido, el más alto y el más fuerte del mundo.


A pocos días de cumplir los 27 años, el plusmarquista se encuentra en la edad de máximo rendimiento deportivo sobre pista, según un estudio publicado el año pasado en la revista Age. “El nacimiento marca el rendimiento deportivo, alcanza su máximo a los 26 años, y luego disminuye hasta el día de su muerte”, explica a SINC Jean-François Toussaint, científico francés del Instituto de Investigación Biomédica y Epidemiología del Deporte (IRMES) y coordinador del trabajo.
En los juegos olímpicos, alcanzar un tiempo récord se ha convertido en toda una hazaña. “Ya se han conseguido el 99% de los récords mundiales y, si prevalecen las condiciones actuales, la mitad de ellos no mejorarán mucho más de un 0,05% en 2027”, escribe Toussaint en otra de sus publicaciones. El trabajo, publicado en PLoS ONE, analizó 3.263 récords mundiales desde la celebración de la primera competición olímpica de la era moderna hasta Pekín 2008. Según las conclusiones, los récords fueron habituales entre 1896 y 1968, pero a partir de entonces empezaron a disminuir.
Por si fuera poco, el mismo centro de investigación demostró que en el 64% de las pruebas de atletismo no ha habido mejoras desde 1993, después de analizar los resultados individuales de los mejores deportistas durante el último siglo para establecer una ‘ley de progresión’.
Centésima arriba, centésima abajo, las previsiones estadísticas varían mucho en función del factor que se tenga en cuenta para predecir una nueva marca. Reza D. Noubary, matemático de la Universidad de Bloomsburg (EE UU), calculó que el récord de los 100 metros lisos alcanzaría los 9,40 segundos hacia el año 2040. “Creo que Bolt se podría haber superado si hubiera trabajado el tiempo de reacción. Él está de acuerdo conmigo en que el récord mundial se parará en los 9,40 segundos”, dice a SINC Noubary.

Pero su investigación no evalúa los límites fisiológicos del cuerpo humano. En cambio, Mark W. Denny, investigador de la Universidad de Stanford (EE UU), asegura que se podría predecir la velocidad máxima si se tuvieran en cuenta la fisiología y la mecánica de la locomoción. El científico estadounidense publicó en 2008 un trabajo sobre los límites en galgos, caballos y humanos: “La locomoción de las piernas es un proceso muy complicado”, escribe al principio de su trabajo. Más adelante se refiere al velocista jamaicano y califica sus marcas como “pequeñas mejoras sobre récords anteriores en 100 metros y 200 metros lisos”.
A día de hoy, la mejora de la forma física es más decisiva en unas pruebas que en otras. En el caso del atletismo, el aumento del rendimiento deportivo depende más del equipamiento –como las zapatillas– y la biomecánica de la persona. “La amplitud y la frecuencia de las zancadas tienen que ir muy unidas”, aclara a SINC Joan Antoni Prat, profesor de INEFC en Lleida, y uno de los creadores del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, en la provincia de Barcelona.
El límite del ser humano existe y está representado por las propias estructuras fisiológicas, dice Piero Galilea, médico del CAR. “Lo difícil es saber dónde está”, añade.
Las fronteras físicas de Usain Bolt son 1,95 metros de altura y 94 kilos de peso. “Aunque tenga que movilizar mucha masa, las piernas largas son una ventaja biomecánica por el efecto de palanca”, aclara el doctor Joan Ramon Barbany, profesor de fisiología del ejercicio de la Universidad de Barcelona (UB).
El matemático Noubary coincide: “Usain Bolt es el ejemplo perfecto que combina las ventajas mecánicas de un hombre alto con las fibras de contracción rápida de un hombre pequeño”. Aparte de la forma física, los expertos señalan que hay otros parámetros que también influyen en las competiciones deportivas, como la dotación genética del atleta.
Los últimos resultados del mapa genético sobre la salud y el rendimiento humanos, publicado en la revista Medicine and Science in sports and exercise en 2009, reunieron 239 variabilidades genéticas relacionadas con la excelencia deportiva, 52 más que en el informe anterior. Algunas de estas expresiones incluyen fenotipos relacionados con la presión sanguínea, la morfología del corazón, y el metabolismo de la insulina y la glucosa.
Los 35 laboratorios acreditados por la Agencia Mundial Antidopaje investigan desde hace años cómo detectar el dopaje genético. Desde los juegos olímpicos de Atenas 2004, el Comité Olímpico Internacional (COI) guarda las muestras de los deportistas durante ocho años por si durante ese tiempo se ha desarrollado alguna técnica que permita detectar sustancias que no se pudieron identificar en su momento.
“Un récord mundial se observa con lupa en una competición internacional”, remarca Jordi Segura, director del Laboratorio de Control Antidopaje del Instituto de Investigación Hospital del Mar (IMIM), y miembro de la comisión médica del COI. Admite a SINC que se siente más justiciero que policía: “Nuestro espíritu no es perseguir al que se dopa, sino garantizar que el que no se dope puede competir con igualdad de oportunidades”.
Uno de cada dos deportistas pasa un control antidoping durante unos juegos olímpicos. Todos los medallistas y los cinco primeros deportistas de la clasificación no se salvan de pasar este tipo de pruebas. Días después de la carrera, el COI descalificó al velocista Ben Johnson después de ganar los 100 metros lisos en los juegos olímpicos de Seúl 1988.
“Todos vimos cómo Ben Johnson se giró con aparente superioridad antes de cruzar la línea de meta para mirar a Carl Lewis –recuerda Segura–. Tanto la victoria como el positivo tuvieron un impacto mundial, y a partir de entonces el dopaje pasó a ser conocido por la opinión pública”.
Segura acepta que las federaciones de ciclismo y de atletismo son las que hacen más controles ya que “en los deportes individuales la ventaja que puede alcanzarse con el dopaje es más definitiva para alcanzar el triunfo que en un deporte colectivo”.
Además de los seres humanos, correr es una estrategia evolutiva que practican más animales. “Los galgos y los caballos de pura raza son fruto de una presión selectiva muy fuerte”, cuenta Denny en su análisis comparativo de estos mamíferos con los humanos.
Galilea añade al cóctel del éxito la agresividad para rendir al máximo. Lo ejemplifica con la carrera deportiva del ciclista Lance Amstrong, de quien dice era un “controlador absoluto del pelotón”, donde nadie se podía mover sin su permiso. “En situaciones de emergencia, las personas responden de una forma imprevisible e incontrolable porque están presionadas por el factor psicológico de la oportunidad del momento”.
Prat explica que en el mundo del deporte se habla del “estado de gracia”, como en flamenco se habla de ‘duende’ y de ‘flow’ en el hip hop. El caso es que en muchas ocasiones, los récords mundiales no se baten en unos juegos olímpicos porque es muy difícil conseguir el máximo rendimiento a todos los niveles para el día de la competición. “Somos de una complejidad tan grande, que nadie conoce los límites del ser humano”, dice Prat.
Algún día se acabarán los récords mundiales, coinciden todos. Pero en los principios fundamentales del olimpismo no entra batirlos. En la carta olímpica se exalta “una filosofía de vida, que combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu”. Quién sabe si a Usain Bolt también le dijeron de pequeño que lo importante no era ser el primero, sino participar. (Fuente: SINC)
fuente:http://noticiasdelaciencia.com/not/4867/anatomia_de_un_record/

Psicología de los banqueros


Muchos analistas y la sociedad en general se preguntan por qué en las naciones europeas numerosos directivos de bancos y también políticos no han sido capaces de prever los graves problemas económicos que se avecinaban, pese a las cuantiosas señales preocupantes que iban surgiendo, y en vez de actuar con la debida prudencia para evitar la situación actual, han seguido adelante, con una labor de gestión más que dudosa en bastantes casos, y negando que hubiera problemas, hasta estrellarse con la dura realidad.
En algunos casos, la explicación es obvia y pasa por la corrupción. Entender los motivos de la ineptitud en el resto de casos se hace más difícil, hasta que se aplica un análisis psicológico, que es lo que ha hecho el profesor Mark Stein, de la Universidad de Leicester en el Reino Unido.
Stein ha identificado lo que él describe como una "conducta maníaca" en el mundo financiero.
Esa conducta, seguida por bastantes personas de ese sector o relacionadas con el mismo, se caracteriza, según Stein, por cuatro rasgos principales: prepotencia, negación de la realidad, triunfalismo e hiperactividad.
Los apuros crecientes que se han venido registrando en muchas economías capitalistas europeas y occidentales en general han sido vividos con gran ansiedad por las personas ocupando cargos de gran responsabilidad. Sin embargo, en vez de asumir que tenían un problema que iba creciendo día tras día, han respondido con intentos maníacos, prepotentes y triunfalistas de demostrar la superioridad de sus economías.

fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/4669/crisis_economica_y_la_psicologia_de_politicos_y_banqueros/

viernes, 3 de agosto de 2012

El cerebro y la felicidad

¿Está nuestro cerebro diseñado para la felicidad?
Francisco Mora


Obra de la artista Yayoi Kusama


Acabo de publicar un libro sobre la felicidad que es la contestación a esa pregunta. Y la respuesta, desafiante y apretada, es que no. Nuestro cerebro, producto de muchos cientos de millones de años de evolución biológica y construido a golpes de azar y determinantes ambientales, solo contiene un diseño máximo y es aquel de la supervivencia. Puede doler admitirlo pero es lo que hay. La ley suprema del funcionamiento del cerebro es la de mantenernos vivos. Y eso, en su esencia, implica lucha, dolor, desazón y sufrimiento. Y esa realidad golpea inmisericorde, y de modo constante, la vida humana.
El diseño del funcionamiento del cerebro lo deja bastante claro. Toda interacción con el mundo, toda lucha por la consecución de algo, conlleva placer o dolor y eso nos aleja de la felicidad. Y eso se debe a que todo cuanto vemos, tocamos, oímos u olemos o gustamos es filtrado, antes de alcanzar la conciencia y la construcción del pensamiento, por nuestro cerebro emocional, en donde a esa información sensorial se le da la impronta de bueno o malo, de placentero o doloroso. Y ese marchamo es el centro y el origen de la infelicidad y el sufrimiento.
La felicidad no es más que una idea sin más existencia que la que puede tener un sueño. Una idea, sin embargo, que impregna toda la conducta humana desde los tiempos del pensamiento mágico y lo sobrenatural, hasta ahora mismo que estamos entrando más de lleno en el pensamiento llamado crítico. Una idea si se quiere, eso es cierto, universal, como bien pudiera pensarse que es la idea de Dios, pues ambas vienen impregnadas de profundas emociones y sentimientos. Pero frente a la idea de Dios, que no es verdaderamente universal, sí lo es en cambio la idea de felicidad. A la felicidad aspira todo el mundo, independientemente de raza, cultura, pensamiento, sociedad o lugar escondido del planeta. Todo el mundo, sin excepción alguna aspira, de un modo u otro, a huir del sufrimiento y abrazar la felicidad y construir su vida alrededor de esa idea. No es así para la idea de Dios en donde dos tercios de la humanidad, buscando y aspirando a ser verdadera y humanamente feliz, no aspira, ni tiene ninguna necesidad de un Dios que casi siempre instrumenta alguien o muchos para su propio beneficio. La felicidad es posiblemente la única idea, la única palabra, verdaderamente universal.
Cualquiera entendería que la felicidad, entendida como esa aspiración de los budistas, en donde al final se extingue todo sufrimiento y dolor ante el mundo no es humano, pues ni aun el mismo Buda debió alcanzarla completamente dado que algo de frustración debió quedar enterrada en los entresijos profundos de su cerebro cuando para lograr su propia felicidad abandonó a su propio hijo. Es así que la felicidad se convierte en una búsqueda y un peregrinaje constante sin que nadie haya alcanzado a encontrar lo que buscaba. La felicidad de este modo, la felicidad humana, queda reducida a "momentos", a "parpadeos" de felicidad. A un vuelo fugaz como aquellos que a veces se experimentan si te encuentras con casi todas las necesidades satisfechas, lejos del dolor, el miedo, las angustias y ambiciones y aún lejos de tu propio yo (centro de toda infelicidad) que por segundos puede quedar diluido en el entorno. Esos segundos sí serían segundos de felicidad. Segundos como aquellos que señaló Miguel Delibes cuando dijo que "la felicidad no existe y a lo mucho que se llega, a lo largo de la vida, es a briznas de dicha que se deshacen como las pompas de jabón".
La vida humana es pues, y de modo nuclear, lucha, actividad, curiosidad, un hacer constante el mundo, lo que implica infelicidad. La infelicidad, así entendida, es intrínseca a la vida humana. La felicidad, por el contrario no lo es. Y es curioso el que la verdadera idea de felicidad, su consecución, reside precisamente en el sufrimiento. El sufrimiento se convierte así en un motor, una catapulta, una energía que nos mueve para intentar alcanzar algún parpadeo de felicidad. Una aspiración humana a la que solo aquellos que se bastan a sí mismo son capaces de aproximarse más largamente. Una aspiración a la que debe aplicarse una regla de oro que es aquella de no pretender conseguir nunca felicidad, si esta es a costa de la felicidad de los demás. Y una paradoja añadida. Esos parpadeos de felicidad que llega a disfrutar el hombre de hoy, y no un galeote en otros tiempos, se deben precisamente al esfuerzo de hombres infelices, inquietos, con desazón y lucha constante por cambiar el mundo.
Dijo Umberto Eco una vez que "aquellos que aspiran a ser felices de modo constante (aquí o en otro mundo) son unos cretinos". Y esto nos lleva a que si queremos ser "humanamente felices" hay que desengancharse de ese imposible que es la felicidad permanente. Y aun todavía más alejarse de ese otro imposible religioso de encontrar la felicidad más allá de nuestro mundo vivo, telúrico. La verdadera felicidad humana, esos parpadeos de felicidad "humanos", solo son posibles aquí y ahora en este mundo y aun en briega constante con el mismo sufrimiento pues "la vida vale la pena vivirla incluso cuando todo lo malo nos llega a manos llenas y lo bueno es tan poco y escaso que no compensa" (Thomas Nagel). De esto último fue ejemplo vivo otro filósofo Ludwig Wittgenstein quien siendo un ser irascible y melancólico casi toda su vida y en su lecho de muerte, solo y ante su casera, dijo algo así como "Dígales que ha sido maravilloso".

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/cerebro-felicidad_b_1564545.html